En estos tiempos de pandemia por coronavirus estamos aprendiendo a marchas forzadas los entresijos del virus, no solo sus consecuencias, sino los síntomas. La manera en que afecta a nuestros pulmones es una de las claves de los casos más graves afectados por una neumonía fuerte. Precisamente en estos días uno de los dispositivos que más están comprando las personas en sus casas son los pulsioxímetros, que son capaces de medir la saturación de oxígeno en la sangre. Una buena saturación es sinónimo de buenas noticias, por lo que está siendo un dispositivo muy demandado. Y quienes no cuentan con uno en sus casas, están probando en algunos casos a utilizar el teléfono para hacer estas mediciones, algo que en un principio parecía un método fiable, pero que ha ido perdiendo reputación con el paso del tiempo.

Utilizar el móvil para medirlo no es el mejor método

Durante años los fabricantes de móviles han ofrecido herramientas capaces no solo de medir la saturación de oxígeno de la sangre mediante los sensores del teléfono, normalmente con la cámara y el flash, sino también para medir el ritmo cardiaco. Muchos como Samsung finalmente han decidido dejar a un lado estas mediciones porque no ofrecían unos resultados fiables. Algo que han corroborado desde la Universidad de Oxford. Estos aseguran que no hay una evidencia de que tecnologías de teléfonos inteligentes sean precisas para poder medir la saturación del oxígeno en sangre.

Pulsioxímetro | Pulox

Entienden que las tecnologías utilizadas son cuestionables, y recomiendan no utilizar estos dispositivos para hacer este tipo de lecturas. En cambio es diferente cuando hablamos de wearables que pueden hacer este tipo de lecturas gracias a sensores dedicados precisamente a hacer esta medición. Hay ya varios relojes inteligentes, smartwatch que utilizan sensores que están dedicados específicamente a medir el ritmo cardiaco y que también pueden hacer lo propio con la saturación. Lógicamente son algo menos precisos que un oxímetro, pero mucho más que un móvil que solo se vale de la cámara y el flash.

Además estos wearables, de marcas como Apple, Withings, Fitbit o Garmin, cuentan con productos que han sido testados por las autoridades sanitarias, y que han superado las regulaciones de sanidad para poder utilizar estos dispositivos con ese cometido. Eso es muy importante, contar con la bendición de las autoridades, que demuestran que ese método es fiable. El problema con los móviles es que a día de hoy se pueden seguir encontrando en las tiendas de apps algunas que nos prometen lecturas exitosas del nivel de oxígeno en sangre, pero que carecen de cualquier tipo de certificación que nos demuestre que sus lecturas son fiables.

Así que si para estos días o para lo que esté por venir estás buscando un pulsioxímetro que puedas llevar a todos los lados y que no esté dedicado solo a ese propósito, puedes probar a invertir un buen dinero en un wearable de una firma con cierta reputación y que cuente con la garantía de las autoridades sanitarias para hacer este tipo de mediciones, y olvídate del móvil. Si no hay un sensor dedicado, mejor no fiarse, y en el caso de que lo haya, siempre hay que consultar antes con nuestro médico para consensuar la utilidad del dispositivo.