PSICOLOGÍA
Efecto Ted Bundy: Un nuevo estudio revela el rasgo común en las víctimas de asesinos en serie
Un patrón psicológico ligado a traumas infantiles podría explicar la elección de víctimas y ayudar a resolver crímenes.

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El análisis de las motivaciones de los asesinos en serie ha alimentado durante décadas películas, series y estudios académicos. Ahora, una nueva investigación aporta una inquietante conclusión: muchas víctimas comparten rasgos faciales similares entre sí.
El estudio, elaborado por expertos de la Universidad de Murdoch (Australia) y publicado en la revista The Police Journal: Theory, Practice and Principles, sostiene que estos criminales tienden a elegir mujeres con características faciales parecidas a las de sus madres. Según los investigadores, esta preferencia podría estar vinculada a traumas infantiles persistentes.
Para ayudar a resolver casos sin cerrar, el equipo ha desarrollado una herramienta de inteligencia forense capaz de analizar la apariencia facial de las víctimas. Este sistema permite identificar rasgos sutiles de la geometría facial que podrían pasar desapercibidos a simple vista, facilitando así la conexión entre distintos casos.
Los autores del estudio recuerdan que factores como la edad, el sexo, la clase social o la apariencia física influyen en la elección de las víctimas. Además, destacan que muchos asesinos en serie buscan personas que recuerdan a figuras cercanas (como un progenitor) que les causaron daño en su infancia.
Este patrón ya se había observado en casos reales. Uno de los ejemplos más conocidos es el de Ted Bundy, cuyas víctimas compartían características físicas similares a las de su madre y su primera pareja. Muchas de ellas llevaban el pelo largo y con la raya en medio, un estilo que coincidía con el de su madre durante su juventud.
Los expertos apuntan a que este tipo de conductas podría estar relacionado con experiencias traumáticas en etapas tempranas de la vida. En el caso de Bundy, creció creyendo que su madre era en realidad su hermana, y no descubrió la verdad hasta la adolescencia, un hecho que pudo influir en su comportamiento posterior.
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