ZORROS Y GARDUÑAS
Detectan por primera vez depredadores que se comen a las hembras adultas de la procesionaria
"Esto ocurre probablemente porque las hembras adultas de la procesionaria tienen una movilidad limitada", explica el autor del estudio.

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Un equipo científico de la Estación Biológica de Doñana (EBD–CSIC) y la Universidad de Huelva ha documentado por primera vez un comportamiento inesperado en varios mamíferos carnívoros: la depredación de hembras adultas de la procesionaria del pino, una de las plagas forestales más conocidas del Mediterráneo.
El trabajo, publicado en la revista Ecosphere, aporta nuevas pistas sobre el papel que pueden desempeñar los depredadores generalistas en el control natural de esta especie, ha informado la EBD-CSIC en una nota.
La procesionaria del pino es una especie de polilla que se alimenta de las hojas estrechas de los pinos y cedros; además de sus efectos sobre la vegetación, las orugas poseen pelos urticantes que pueden provocar reacciones alérgicas en personas y animales, lo que convierte a esta especie en un problema tanto ecológico como sanitario.
Aunque numerosos estudios habían identificado depredadores de sus huevos, orugas o pupas, hasta ahora no se había descrito que mamíferos carnívoros consumieran las polillas adultas.
El hallazgo procede del análisis de excrementos de varios carnívoros recolectados entre 2022 y 2024 en distintos espacios naturales españoles, entre ellos el Parque Natural Sierras de Cazorla, Segura y Las Villas, el de Sierra Nevada y el de Aracena.
Los investigadores examinaron muestras pertenecientes a especies como el zorro, la garduña, la gineta o el tejón con el objetivo inicial de estudiar las relaciones tróficas entre estos mamíferos carnívoros.
Entre los resultados les llamó la atención el que en una proporción significativa de las muestras de zorro y garduña aparecieron huevos de procesionaria y unas pequeñas escamas características que las hembras utilizan para proteger sus puestas, lo que indica que los animales habían ingerido polillas adultas.
De media se encontraron en torno a 1.700 huevos en una sola muestra de zorro y en torno a 700 en heces de garduña. Durante el estudio no se encontraron evidencias de que la gineta y los tejones consumieran procesionarias adultas, aunque no se puede descartar.
"Esto ocurre probablemente porque las hembras adultas de la procesionaria tienen una movilidad limitada. Tras aparearse, hemos observado que a veces caminan por el suelo del bosque para poner los huevos. Este comportamiento las vuelve vulnerables a depredadores terrestres oportunistas", ha explicado Jacinto Román de la EBD-CSIC y primer autor del estudio.
El estudio sugiere que este tipo de depredación podría tener implicaciones interesantes para el control biológico de la plaga. Cada hembra transporta alrededor de 200 huevos, por lo que la eliminación de una sola podría reducir significativamente el número de nuevas orugas.
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