Desde el próximo 15 de junio podrá solicitarse el Ingreso Mínimo Vital, una medida que aprobó el miércoles el Congreso de los Diputados sin ningún voto en contra. Pero se trata de un consenso que no había existido hasta ahora: Vox ha pasado de criticarla con vehemencia a justificarla.

La veleta es uno de los símiles que más ha utilizado la formación de Santiago Abascal para referirse a Ciudadanos. Se trata de un artefacto que gira dependiendo de por donde sople el viento y ahora, con el viento del Ingreso Mínimo Vital, los que han virado han sido ellos.

Primero se opusieron y tildaron la medida de "limosna totalitaria", el pasado mes de abril el portavoz de Acción Política de la formación, Jorge Buxadé, insistía en que era "pagarles una limosna vitalicia" cuyo objetivo es "que un estado comunista dé una cartilla de racionamiento, a pesar de que le pongan el nombre de renta básica, para mantenerles en la pobreza" y en la cuenta de Twitter del partido llegaron incluso a calificarlo de "paguita".

Unas palabras que desde luego no han gustado a los ciudadanos que viven en una situación que les obliga a solicitarla, es el caso de Javier Pérez, que señala que le gustaría "ver a los de la 'paguita' con 460 euros al mes, a ver si pueden".

Mientras que el periodista Fernando González Urbaneja considera que las afirmaciones son "impropias de personas inteligentes" y sostiene que "quien dice eso no tiene ni idea de lo que está hablando y tiene ganas de molestar".

El partido de ultraderecha cambió en el último momento de opinión y se pasó a la abstención poco antes de la votación pese a que había anunciado que lo haría en contra: "No vamos a votar en contra, porque nuestros compatriotas nos necesitan, pero no vamos a votar a favor, porque no queremos participar de esta locura", anunció la diputada María de la Cabeza Ruiz Soládes al tiempo que desde los perfiles oficiales del partido confirmaban su abstención.