En el marco de Foro Económico Mundial en Davos, que reúne en Suiza a las élites políticas y empresariales, Oxfam publica el informe "Desigualdad 1-Igualdad de Oportunidades 0. La inmovilidad social y la condena de la pobreza", en el que denuncia que la desigualdad en España se disparó durante la última crisis y no se ha conseguido revertirla pese a la recuperación.

Además, la inmovilidad social dentro de nuestras fronteras hace que quienes son ricos y pobres se perpetúen y las personas más empobrecidas tengan más difícil cambiar su situación a lo largo de su vida. La sociedad española se ha polarizado a costa del adelgazamiento de las clases medias.

Se estima que uno de cada seis hogares de clase media cayó en la pobreza durante la crisis y no se ha recuperado la situación anterior en la fase de crecimiento. La clase media española tiene hoy diez puntos menos de la renta nacional en comparación con la que ostentaba en el año 2000.

Ser rico también se nota en la esperanza de vida: en Barcelona, los ricos viven 11 años más, mientras que en Madrid lo hacen siete años más. La crisis hizo incrementar esa brecha y a pesar de que, en teoría, estamos en proceso de recuperación, la desigualdad se ha convertido en crónica.

En el mundo, la fortuna de los milmillonarios aumentó en un 12% en el último año, mientras que la riqueza de la mitad más pobre se redujo en un 11%

En España, la pobreza aumentó durante la crisis cuatro veces más de lo que se ha reducido con la recuperación. Esta polarización es el reflejo de la grave crisis de desigualdad que vive el planeta. La creciente brecha entre las personas ricas y pobres está poniendo en peligro la lucha contra la pobreza y castiga sobre todo a mujeres y niñas.

En el mundo, la fortuna de los milmillonarios, de los cuales nueve de cada diez son hombres, aumentó en un 12% en el último año, es decir, 2.500 millones de dólares diarios. Sin embargo, la riqueza de la mitad más pobre de la población, 3.800 millones de personas, se redujo en un 11%, según detalla el informe con el análisis internacional “¿Bienestar público o beneficio privado?”, que publica también la organización.

Dentro de nuestras fronteras, desde el inicio de la recuperación, el crecimiento económico ha beneficiado desproporcionadamente a las rentas altas. Así, el año pasado aumentaron en 16.500 los hogares en los que no entró ningún tipo de ingreso, alcanzando los 617.000. Mientras los ultramillonarios, personas cuyos activos netos equivalen o superan los 40 millones de euros, aumentaron en un 4%, llegando a la cifra récord de 1.690 personas.

“Esta alarmante crisis global de desigualdad es el reflejo del fracaso del sistema económico actual. Los Gobiernos deben actuar inmediatamente para lograr cambios reales y un futuro digno para todas las personas y no solo para una minoría privilegiada”, señala el director general de Oxfam Intermón, José María Vera.

En España, la pobreza y la riqueza se heredan: si una persona nace en una familia de ingresos altos ganará un 40% más que si crece en un núcleo familiar con renta baja

Cuanto más desigual es una sociedad, más condicionado estará el futuro de niños y niñas por el nivel de ingresos del hogar en el que nacieron y menos igualdad de oportunidades habrá entre unos y otros. Si no se reducen los actuales niveles de inequidad, la OCDE estima que en España se necesitarán 120 años, cuatro generaciones, para que una familia del 10% más pobre alcance los ingresos medios.

En esta línea, el informe detalla cómo la pobreza y la riqueza en España se heredan. Si se nace en una familia de ingresos altos se ganará un 40% más que si se crece en un hogar con ingresos bajos. Además, el sistema educativo es ahora más inequitativo que antes de la crisis. De todas las personas que abandonan prematuramente sus estudios, uno de cada dos pertenece al 20% de hogares con menos ingresos.

La desigualdad afecta a los derechos y oportunidades que tengamos en nuestra vida relacionados con la salud, esperanza de vida o la participación ciudadana, entre otros. Por ejemplo, si vives en un barrio rico de Barcelona tu esperanza de vida será de 11 años más que si tu casa está en un barrio pobre. En Madrid, esta diferencia alcanzaría los siete años.

En España y en el mundo el sistema no solo no es capaz de reducir la pobreza, sino que ahora es más aguda. Reducir la desigualdad y mejorar la movilidad social es condición sine qua non para garantizar la igualdad de oportunidades”, resalta el director.

La sanidad y la educación, un lujo solo para ricos

Según el informe internacional, el sistema actual es incapaz de reducir la desigualdad y la pobreza, y de mejorar la igualdad de oportunidades para que todas las personas puedan disfrutar de sus derechos. Muchos gobiernos están alimentando esta crisis con sus políticas. Gravan de manera insuficiente las grandes empresas y fortunas y no consiguen recortar la evasión fiscal.

En 2015, tan solo cuatro centavos de cada dólar de ingresos fiscales recaudados en el mundo provenían de impuestos sobre la riqueza, como la herencia o la propiedad. Las tasas fiscales a la riqueza se han reducido o eliminado en muchos países ricos y apenas se implementan en los países pobres.

El resultado es que se pierde mucho dinero que podría usarse para financiar servicios públicos vitales como la educación y la salud. Los países pobres pierden 170 mil millones de dólares en ingresos fiscales cada año como resultado de la evasión de impuestos por parte de las grandes fortunas y las grandes empresas.

En Nepal, un niño de una familia pobre tiene tres veces más probabilidades de morir antes de cumplir cinco años que uno de una familia rica. En India, donde el Gobierno apenas aplica impuestos a los más ricos y presenta uno de los niveles de gasto en salud más bajos del mundo, Pratima perdió a sus gemelos durante el parto debido a la precariedad del centro de salud público que tenía más cercano a su casa. Su historia es la de millones de mujeres en todo el mundo, que se ven obligadas a arriesgar sus vidas para dar a luz sin la atención médica adecuada.

”Si el 1% más rico pagase solo un 0,5 por ciento adicional de impuestos sobre su riqueza, podría recaudarse más dinero del que costaría educar a los 262 millones de niños que no asisten a la escuela y brindar atención médica que podría salvar la vida a 3,3 millones de personas”, insiste Vera. “En España, tampoco hay un sistema fiscal progresivo. Se recauda poco y mal para poder contar con un sistema de protección social eficaz contra la pobreza. La presión fiscal sobre el PIB es del 34,5%, 6,9 puntos inferior a la media de la zona euro”, añade.

Precariedad laboral e insuficiente protección social

Para la organización, otros claros aliados en España para alimentar la desigualdad y no reducir la pobreza son la precariedad laboral y un sistema de protección social ineficaz, que no garantizan una vida digna a las personas más vulnerables. El 13% de las personas trabajadoras viven por debajo del umbral de la pobreza.

Oficina de una empresa de gestión de trabajo temporal | Oxfam Intermón

En 2017, el 51,65% de las personas asalariadas inscritas al Régimen General de la Seguridad Social tenían un contrato temporal, parcial o ambas cosas. En cuanto a la protección social, una de sus principales debilidades es la infradotación de las transferencias públicas que no son las pensiones como, por ejemplo, rentas de inserción, ayudas a la crianza, a la vivienda...

El resultado es que no consiguen sacar de la pobreza ni a una de cada cuatro personas frente a Dinamarca, Irlanda o Finlandia que lo logran con una de cada dos personas. La falta de inversión en protección social es un nuevo obstáculo para la movilidad social que iguale oportunidades y derechos.

Mujeres y niñas, las más perjudicadas

Oxfam Intermón alerta de que la creciente desigualdad económica en el mundo afecta especialmente a las mujeres y las niñas. Las bajadas de los tipos impositivos en el impuesto sobre la riqueza benefician sobre todo a los hombres, quienes poseen un 50% más de riqueza que las mujeres a nivel global y controlan más del 86% de las grandes empresas.

En cambio, la falta de inversión en servicios públicos, perjudica desproporcionalmente a las mujeres y las niñas en situación de pobreza. La organización estima que, si una única empresa se encargase de realizar el trabajo de cuidados no remunerado que llevan a cabo las mujeres de todo el mundo, su facturación anual ascendería a 10 billones de dólares, 43 veces más que la de Apple, la mayor empresa del mundo.

En nuestro país, el escenario no es diferente. Las mujeres sufren una peor situación en el empleo: el 70,8% de las personas con un contrato parcial no deseado son mujeres y 7 de cada 10 personas que reciben el Salario Mínimo Interprofesional también.

Asimismo, el hecho de que muchas no estén en el mercado laboral y no coticen en la Seguridad Social hace que los hombres cobren pensiones un 41,37% más que las mujeres. Por el contrario, la mayoría de las pensiones no contributivas, escasamente dotadas con 380,10 euros al mes, van a manos de mujeres. Nada menos que el 76,85 % en 2017.