Agresión sexual
La Audiencia Provincial pide investigar a los policías que negaron la agresión sexual de Rafa Mir al ver una "flagrante contradicción" entre su versión y la de las víctimas
El contexto El futbolista Rafa Mir ha sido condenado a ocho años y medio de cárcel por un delito de agresión sexual y un delito de lesiones. Por su parte, el también futbolista Pablo Jara es condenado a dos años y medios de prisión.

Resumen IA supervisado
La sentencia que condena a los futbolistas Rafa Mir y Pablo Jara por agresión sexual destaca una "flagrante contradicción" entre las versiones de los agentes y las denunciantes, lo que motiva una investigación. En el chalé del futbolista, los policías locales y de seguridad estuvieron presentes hasta que el padre de una víctima las recogió. Una víctima confesó las agresiones a una policía mujer por vergüenza. Sin embargo, los agentes locales testificaron que las relaciones fueron consentidas. El fallo critica la "indolencia" policial y su actitud de restar importancia al incidente, solicitando una investigación.
* Resumen supervisado por periodistas.
En la sentencia que condena a los futbolistas Rafa Mir y Pablo Jara por agredir sexualmente a dos jóvenes, la Audiencia Provincial afirma que existe una "flagrante contradicción" entre la versión de los agentes y la de las denunciantes y, por ello, considera "necesaria una investigación" mediante la correspondiente deducción de testimonio.
En el chalé del entonces integrante del Valencia CF se personaron agentes de seguridad de la urbanización Torre en Conill y dos patrullas de la Policía Local que estuvieron allí hasta que el padre de la víctima de Mir las recogió a ambas.
Una de las víctimas declara que, por vergüenza, no contó las agresiones a los policías varones, hasta que vio a una mujer policía que "le infundió más confianza" y se aproximó a ella para darle cuenta de lo que le había pasado; así, un testigo refiere que las vio algo retiradas de los demás hablando.
En cambio, en el acto de la vista, el policía local de Bétera manifestó que estaba al lado de las dos y escuchó que la denunciante dijo que fue al baño voluntariamente y que se sintió incómoda y el acusado paró cuando le dijo que parara. La policía local femenina de Bétera declaró igualmente, con "mucho nerviosismo e inseguridad, pretextando que ello obedecía a que era una de sus primeras actuaciones", que la joven le dijo que la intimidad había sido consentida y que el futbolista paró cuando le dijo que parara. El otro policía local de Bétera confirmó lo manifestado por sus compañeros.
Según recoge el fallo, las dos denunciantes pusieron de manifiesto la "indolencia" de la Policía Local para protegerlas, señalando incluso que "se reían junto a los acusados". Por ello, el Tribunal considera necesaria una investigación de este comportamiento mediante la oportuna deducción de testimonio, dada la "flagrante contradicción de su versión con la de las denunciantes, a las que atribuimos prevalencia probatoria".
De esta manera, la Audiencia Provincial señala que "entendemos que carece de toda lógica que la joven, después de su interés por abandonar el lugar y, en principio, ocultar lo sucedido, suponemos que por vergüenza, no tuviera reparo en dirigirse al policía varón para contar una intimidad sin ningún reproche hacia los acusados".
Según indican, el propio padre refiere que le costó mucho que le contara los hechos en lo relacionado con la agresión sexual, "siendo contradictorio que ella contara sin reparos lo ocurrido a los agentes sabiendo que la llegada de su padre era inminente" y que los policías le pondrían al corriente.
Declara asimismo el padre, en el acto del juicio, que le sorprendió ingratamente cuando llegó al lugar de los hechos que la Policía le dijo que lo "único" que había ocurrido es que habían golpeado a una de las jóvenes, sorprendiéndole su actitud de restar importancia a los hechos. Asimismo, esta joven en el atestado indica que ella sí había contado los hechos a los policías, pero la otra no.
El futbolista Rafa Mir ha sido condenado a ocho años y medio de cárcel por un delito de agresión sexual y un delito de lesiones. Por su parte, el también futbolista Pablo Jara es condenado a dos años y medios de prisión.
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