LaSexta habla con Raquel Gil Tortajada, quien durante la entrevista sostiene unas cuerdas como su tesoro más preciado. Ella explica a la cadena su significado: "Las cogió mi abuela del cementerio en el que fusilaron a mi abuelo. Cuando llegó ella, ya había sido ejecutado, la fosa estaba abierta y los muertos, dentro". A Salvador Tortajada le asesinaron por ser sindicalista.

Se cumplen 80 años de dolor para la familia de Raquel, que atesora con este recuerdo unas cuerdas que aún no saben si realmente sujetaban sus manos. "No sé si son o no de mi abuelo, pero me da lo mismo. Esto ha estado maniatado a un hombre y le han pegado un tiro en la cabeza", ha apuntado Raquel, que no es la única familiar de una víctima del franquismo que guarda recuerdos de un pasado trágico.

Daniel Galán aún guarda una camisa de rayas de viejo algodón que tiene bordadas dos iniciales: MG, las de Miguel Galán. El cuerpo de su abuelo apareció en 2018, y 78 años después de ese tiro de gracia, lograron recuperarlo. "Fue un momento intenso, de mucha emoción. Por fin lo iba a poder enterrar con mi abuela, que es donde debería haber estado", ha relatado a laSexta Daniel.

Como las cuerdas de Salvador o la camisa de Miguel, también se preserva la corbata que llevaba José Alba el día que lo fusilaron. En este caso, no obstante, su cuerpo sigue desaparecido. "El nudo se mantiene tal cual lo llevaba. Sólo tenemos esto", ha relatado María José Alba, nieta del represaliado. Una botella, una carta, una foto, un lápiz y dos botones.

En total, siete objetos testigos del horror sepultados en el olvido que ahora se exponen en el Centro Cultural El Carmen, en Valencia, bajo el lema 'Objetos de (des) aparecidos' para hacer justicia. "Hay una herida muy profunda que es necesaria que se sane", ha considerado María Gomar, artista y directora de esta exposición que busca resarcir el dolor de unas vidas que no deben caer en el olvido porque aún quedan muchas historias que desenterrar.