El padre de Daniel Fraile murió el 31 de marzo en el hospital universitario de Getafe, al día siguiente entregó los papeles a una funeraria y, desde entonces, no ha vuelto a tener noticias sobre dónde está.

Fue él quien, mediante llamadas a tanatorios y correos electrónicos, consiguió saber que iban a llevárselo a Córdoba para incinerarlo. Sin embargo ahora, más de 15 días después, ha recibido una doble respuesta y no sabe donde está su padre: por una vía le han dicho que su padre había sido incinerado y que estaban a la espera de recibir las cenizas, mientras que la funeraria le aseguró que aún estaba en Parla a espera de ser trasladado hacia Córdoba.

La historía de Daniel se está repitiendo estos días. Otro ejemplo es el de Mateo Ballestero, que entierra hoy a su madre después de 16 días sin saber nada de ella.

Una situación que le ha generado mucha "angustia": "La familia te pregunta y teníamos que comunicarles todos los días que no sabemos nada".

Los registros están colapsados y las funerarias también. Las aseguradoras privadas dicen que no dan a basto a pesar de haber ampliado las plantillas, lo que lleva a los familiares a buscar ellos mismos.

Eso fue precisamente lo que hizo Almudena después de que su padre falleciese en Vallecas. "Al final me dijeron que mi padre estaba en el tanatorio de Parla y me acerqué allí, donde me verificaron que sí que estaba. Después de 16 días por fin le hemos podido enterrar", ha reconocido.

Las asociaciones de consumidores recuerdan que la crisis del coronavirus no anula el derecho de los familiares a saber dónde están sus seres queridos y que deben reclamar a pesar del momento tan duro que están viviendo.