La oposición ha criticado duramente la elección. El líder del PP, Pablo Casado cree que Pedro Sánchez pierde "definitivamente las formas y el pudor" porque "ataca la separación de poderes y el Estado de derecho". Ha calificado este posible nombramiento como "uno de los más equivocados de los últimos días" tras el de todos los miembros del Gobierno. Y ha anunciado que lo van a recurrir.

Se ha referido a Delgado como la "ministra número 23" de este Ejecutivo, ya que está convencido de que va a estar al servicio de los intereses del partido, y ha cuestionado qué hubiesen dicho del PP si hubiese nombrado al exministro de Justicia, Alberto Ruiz Gallardón, como fiscal. Además, ha constatado que el PP no comparte lo dicho por Sánchez en una entrevista de que "según él, la Fiscalía del Estado depende del Gobierno".

Casado cree que Sánchez ha perdido "el pudor" y se refiere a Delgado como la "ministra 23" del Ejecutivo.

El secretario general del PP, Teodoro García Egea, ha reaccionado a este nombramiento con un mensaje en Twitter en el que afirma: "En Lledoners ya respiran tranquilos. Justicia va a ser a su medida gracias a Sánchez".

 

El líder de Vox, Santiago Abascal, por su parte, cree que es una "prueba más" del "golpe institucional" del recién investido presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, para que el PSOE "se apodere del Estado". "No tienen pudor", ha criticado en su cuenta personal de Twitter y ha añadido que los socialistas quieren "no tener frenos ni contrapoderes institucionales".

 

También ha criticado la decisión Ciudadanos. Edmundo Bal dice que no descartan pedir la comparecencia urgente para que Sánchez explique este nombramiento. Ha explicado que hablaran con el PP ya que necesitan sus votos. El diputado de Ciudadanos Marcos de Quinto, por su parte, escribía en Twitter: "No satisfecho con retorcer el brazo de la abogacía del estado, Sánchez se apodera de la independencia de la fiscalía del estado nombrando fiscal general a Dolores Delgado, su ex-ministra de justicia!!! Todo un escándalo: se inicia la 'venezuelización' de España".

 

Su nombramiento es insólito por ser la primera vez que el Gobierno designa a un exministro de Justicia para dirigir la Fiscalía General del Estado, aunque no es el primer integrante del un ejecutivo que llega después a ostentar este cargo. Javier Moscoso, que fue ministro de la Presidencia en el primer gobierno socialista de Felipe González, fue nombrado fiscal general del Estado en 1986, cuatro años después de entrar en el Ejecutivo, con lo que Delgado se convierte en la segunda en recorrer ese camino.