Muestra los muñecos de su nieta Valeria rota de dolor. "Esta es su muñeca favorita, esta", asegura Rosa Ramirez. La pequeña, con menos de dos años, y su padre murieron al intentar cruzar el río Bravo cerca de la ciudad mexicana de Matamoros.

Fotografía a los cuerpos sin vida de un migrante y su hija a una orilla del Río Bravo en Matamoros | EFE

"El último mensaje me lo mandó mi hijo el sábado, me dijo que me amaba y 'cuídense aquí estamos bien'. Ese mensaje yo lo sentí como una despedida", relata la abuela, envuelta en lágrimas, ante los medios.

La familia quería pedir asilo político en EEUU pero, desesperados por unos trámites burocráticos que parecían no tener fin, decidieron cruzar clandestinamente a través del río.

Tania Vanessa, la madre de la pequeña Valeria, explicó que el agua se llevó primero a la niña y fue su padre quien salió en su ayuda, pero la corriente del río arrastró a ambos y desaparecieron.

Finalmente, las autoridades localizaron los cuerpos sin vida del padre y la niña. Julia Le Duc, periodista, logró fotografiar ese dramático momento. "Me conmovió en extremo. Hasta su último aliento estuvo unida a su padre. Se fueron juntos a la muerte con un abrazo", explica la periodista en una entrevista radiofónica.

Según cuenta la periodista, no se trata de una zona por la que los migrantes suelan intentar cruzar por su peligrosidad. "Óscar y su familia iban llegando y desconocían esta circunstancia. Trataron de cruzar por su desesperación", añade.

Los medios no han tardado en bautizar a la pequeña Valeria como 'la Aylan de Río Bravo'. Su muerte pone rostro a la crisis migratoria protagonizada por los centroamericanos que intentan escapan de la pobreza y la violencia en sus países de origen en busca del 'sueño americano'.