Gran susto el que se vivió en la prueba de esquí acrobático en los Juegos Olímpicos de invierno en Pekín. El finlandés Jon Sallinen se llevó por delante a un cámara en el transcurso de su participación tras un despiste que pudo acabar muy mal.

El esquiador no vio al cámara, que estaba en una de las paredes del tubo, y se lo llevó puesto. A pesar de lo aparatoso de la acción, por suerte no hubo que lamentar lesiones.

Tan solo a nivel anímico, pues Sallinen de toda opción con esa acción en lo que a sus aspiraciones se referían.

Lo cierto es que su cálculo fue un error total. Se fue demasiado fuerte en la primera pared y ya no había vuelta atrás. No pudo cambiar el finlandés su trayectoria y terminó chocando.

"Aterricé directamente sobre él. Tenía dolor, no podía levantar el brazo correctamente cuando me detuve. No sabía si iba a poder salir de nuevo a esquiar", cuenta.

Su penalización era de 18 sobre 100. Con eso dijo adiós a toda opción de tener éxito.