El acuerdo entre el Partido Socialista y ERC es el todo y la nada. Dependiendo de quién lo lea. Mucho ruido para algunos. Pocas nueces para otros. Lo llamarán amor pero también sexo.

Un folio y medio redactado con un cuidado extremo. Cada palabra está medida y estudiada una y otra vez. Ahora se entiende que hayan tardado tanto tiempo en cerrarlo y definirlo. Se han esforzado al máximo en encontrar las palabras exactas que sirvan para defender una posición sin echar por tierra la posición del otro. Para que unos y otros puedan explicar lo acordado sin demasiados esfuerzos ni piruetas. El texto está plagado de una ambigüedad consciente. Ninguna palabra compromete ni ata de pies y manos a ninguno de los firmantes.

El texto deja varios detalles muy interesantes. Primero, la ausencia de las palabras que han marcado el discurso político en los últimos meses y años. Por ejemplo, ni rastro de la palabra Constitución. Tampoco aparece el término referéndum de autodeterminación. No se reclama la libertad de ningún preso. No se habla de represión. No se defienden las sentencias. No hay referencias al juicio del Procés. No se mira atrás. Como si nada hubiera ocurrido a pesar de que en la cárcel haya 9 líderes políticos encarcelados con sentencias que van desde los 9 hasta los 13 años.

En el acuerdo, la Constitución pasa a ser el ordenamiento jurídico democrático. El referéndum se convierte en una "consulta a la ciudadanía de Cataluña". Una consulta que se realizará de acuerdo a los mecanismos previstos o que puedan preverse en el marco del sistema jurídico-político. No dice el texto que esa consulta vaya a ser sobre la independencia, ni mucho menos. El PSOE siempre ha defendido que Cataluña se merece otro Estatut y que sea votado por todos los catalanes. Así que por ahí podrían ir los tiros.

Con el acuerdo firmado nadie asume nada. El tiempo dirá en qué quedan estos 9 párrafos. Solo hay un compromiso: sentarse y hablar. Aquí llega el siguiente aspecto interesante: ¿hablar sobre qué? Pues sobre todo. El acuerdo lo dice varias veces aunque de maneras diferentes. Se insiste en que el diálogo será abierto, partiendo del reconocimiento y legitimidad de todas las propuestas y respetando que todas las partes libremente puedan proponer sus soluciones. Así que sí, ERC podrá hablar de independencia, de autodeterminación y de lo que quiera. Pero los socialistas se han cubierto las espaldas. A renglón seguido, el texto deja claro que todas las propuestas tendrán un límite: el ordenamiento jurídico democrático. El PSOE siempre podrá decir que no se saldrán del marco constitucional.

El cómo se producirá ese diálogo también será pasto de las llamas para quienes no quieren ver este acuerdo ni en pintura. El Gobierno de Pedro Sánchez asume una relación de igual a igual con el Gobierno de la Generalitat. Crea una mesa de negociación entre Gobiernos, diferente a la ya existente Comisión bilateral Generalitat-Estado. ERC quería un foro nuevo y lo ha conseguido. Otro triunfo para el independentismo es que el texto negociado insiste en la existencia de un conflicto político. Término empleado por ERC desde hace tiempo y asumido también por el PSOE. Atrás quedó el problema de convivencia al que Pedro Sánchez se referiría durante la campaña electoral.

En el texto, tanto el PSOE como ERC, encuentran excusas para decir a los suyos que lo acordado es un éxito. No hay vencedores ni vencidos, contarán. Mantendrán que no hay concesiones, solo la intención de dialogar y buscar soluciones. Ambos partidos aseguran que parten de una voluntad política firme para explorar una nueva etapa de diálogo sincero que huya de la judicialización. Un diálogo que empezará 15 días después de la formación del Gobierno de Pedro Sánchez.

El acuerdo habla de fijar unos plazos para las reuniones y las conclusiones pero no se concreta ningún calendario tal y como quería ERC. Pronto veremos las verdaderas intenciones que hay detrás de estas líneas y la paciencia de ERC para que se materialice una solución.

La lectura política de este acuerdo va más allá de la Gobernabilidad de España. Pone los cimientos para la Gobernabilidad de Cataluña. ERC quiere gobernar la Generalitat y desbancar a Torra y a Puigdemont. Esa operación no pueden hacerla solos. Necesitan a los socialistas catalanes y a los Comunes de Ada Colau. Este acuerdo abre una nueva etapa para que no solo Cataluña, sino también España dejen de depender del “cuanto peor, mejor”

El tiempo dirá dos cosas: si de verdad PSOE y ERC consiguen una solución duradera y no un cierre en falso y si este acuerdo acarrea algún coste político para ambos. alto político para ambos