No, no es la guerra que perdimos todos. Es la guerra que perdieron los republicanos, los demócratas. Pero por encima de todo es una guerra que ganaron los fascistas. Es normal que para los relativistas de la historia pueda existir un relato que considera que tanto Miguel Hernández como Luis Almarcha fueran perdedores por igual de la guerra. Que sus herederos sufrieron lo mismo el rigor de la posguerra. Pero para los que tenemos algo de decencia, conocimiento de los hechos, la historia y un mínimo de respeto a los derechos humanos sabemos que uno fue víctima y el otro un victimario miserable que se negó a salvar la vida al poeta por negarse a plegarse a su religión. Este es solo uno de los miles de ejemplos que los revisionistas procuran retorcer.
El ejercicio de contorsionismo moral de la prensa patria impulsado por los lloros de Pérez Reverte -que están compitiendo en prolífica humedad con el tren de borrascas que nos está amargando el ánimo a los españoles- quiere hacer pasar por un ejercicio de cancelación el hecho de que haya escritores, periodistas o historiadores que no están dispuestos a hacerle el caldo gordo a Reverte. Es una cancelación porque Vigorra y Reverte han decidido cancelar un acto al que no quería ir nadie. Pero eso ya da igual. Son siempre así. Agreden y luego lloran, pero hoy venimos a poner el foco en otro asunto.
La guerra de España es la única donde los ricos que acudieron a la guerra salieron más ricos de ella. Esto no es una ocurrencia mía. Es algo que dijo Francisco Franco en el año 1940 en un discurso en Lugo donde su literal era el siguiente: "Nuestra Cruzada es la única lucha en que los ricos que Nuestra Cruzada es la única lucha en que los ricos que fueron a la guerra salieron más ricos. Y es así, porque aquellos bienes y aquellas riquezas que estaban desvalorizadas y en trance de perderse cuando enarbolamos nuestra bandera; cuando los bienes materiales los daban por cualquier cosa con tal de conservar la vida, al terminar la guerra han sido sobrevalorizados".
Precisamente porque la ganaron, porque la expoliaron, porque robaron los recursos y porque no los quieren devolver les interesa transmitir el mensaje de que todos perdimos la guerra, porque si todos la perdimos no hay nada que restituir. Si alguien reconoce que ganó con un Golpe de Estado y una guerra cruenta con el apoyo de potencias extranjeras lo siguiente es reconocer que todo lo que se quedaron lo hicieron de manera ilícita y toca reconocer que hay que devolver las propiedades al perdedor de la guerra, al que fue asesinado, al que fue expoliado, al que fue robado. Pero eso solo se produce si hay un perdedor y un ganador, si se reconoce la legitimidad moral de quien perdió para poder recuperar aquello de lo que le despojaron.
Los que perdieron la guerra, a pesar de la maravillosa sentencia de Antonio Machado que afirmaba que moralmente la ganaron, no pueden olvidar el dolor, el exilio, la muerte y el robo de todo lo que fueron y tuvieron. El gran poeta sevillano dijo a Ilia Ehrenburg: "Para los estrategas, para los políticos, para los historiadores, todo está claro: hemos perdido la guerra. Pero humanamente, no estoy tan seguro... Quizá la hemos ganado". Estoy convencido de que humana y moralmente los republicanos fueron los ganadores de la guerra, pero lo concreto es que Antonio Machado tuvo que huir y murió como una alimaña, enfermo y solo en un hostal de Colliure, allí, en una tumba donde acudimos a homenajearle cada año continúa enterrado. Por eso perdimos, y decir que todos lo hicimos es querer robarnos hasta el dolor y el desarraigo.
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