Feijóo es, por encima de todo, un oportunista que utilizará cualquier argumento, por miserable que sea, sin atender qué implica y el origen de esas disertaciones. El líder del PP pidió el confinamiento de todos los inmigrantes que había en Ceuta para contener las enfermedades que pudieran traer. Informarse sobre salud pública no es una obligación para todos aquellos que dicen que tienen miedo de contraer las enfermedades que traen los inmigrantes.

No es su obligación, a nadie se le exige, pero entonces se entiende que metamos su opinión en el cajón de lo insustancial. Todo el mundo puede tener una opinión, pero no todas valen lo mismo, y una de esas que no valen nada es la que dice que los migrantes traen enfermedades y que debemos protegernos de ellas. Ese es un argumento viejo, demasiado antiguo para que se pueda creer original, demasiado racista para que pueda considerarse una opinión aceptable y de moral sana.

María João Forjaz, presidenta de los epidemiólogos, dijo en una entrevista en 'elDiario.es': "Los migrantes no traen enfermedades, las contraen aquí por las condiciones en las que están". Estoy seguro de que cualquier individuo llamado Manolo o Alberto Núñez Feijóo saben más que ella, pero por cuestiones de higiene intelectual es mejor acudir a expertos en salud pública y epidemiología para hablar de salud pública y epidemias.

Los estudios de epidemiología y salud pública acuñaron un concepto llamado "efecto del migrante sano", que establece que la población migrante, sin importar su origen, es estadísticamente mucho más sana que la población de origen y de destino porque se sabe que el proceso migratorio suele ser muy exigente y lo realizan aquellos que gozan de más buena salud entre aquellos que tienen la necesidad de hacerlo.

Es un hecho constatado que la salud de los migrantes empeora conforme avanza su estancia en el país debido a las condiciones de vida, la mala nutrición, la situación de hacinamiento y la falta de acceso a los sistemas de salud. Precisamente por estas razones las propuestas del PP en materia de inmigración y salud pública son anticientíficas y negacionistas porque la retirada de la universalidad de la sanidad y el confinamiento de los enfermos migrantes como medida, al fomentar el hacinamiento, solo promueven el contagio y la proliferación de las enfermedades que argumentan combatir.

El referente a la hora de usar esa equivalencia fue EEUU en la década de los años 10 del siglo pasado. En el año 1917 se produjeron en El Paso (EEUU) los conocidos como "motines de los baños" o la revuelta de "Carmelita Torres", por el nombre de la empleada doméstica mexicana que inició la resistencia a las medidas de higiene deshumanizantes que las autoridades de EEUU imponían a los migrantes mexicanos.

El alcalde de El Paso, Thomas Calloway, impuso en la frontera medidas de confinamiento, desinfección y restricción aludiendo al control de la fiebre tifoidea contra los inmigrantes mexicanos a los que calificaba de "peste" o "sucios". Se llegó a instalar una planta desinfectante en la que se obligaba a los inmigrantes a bañarse en queroseno, vinagre o gas cianógeno, llegando a obligarlos en los años 20 a ser fumigados con el gas Zyklon B, como agente higienizante, y sirviendo de ejemplo para otras políticas posteriores que servían para la deshumanización de los inmigrantes.

El acta de inmigración de 1924 en EEUU tomó como referencia las medidas tomadas en El Paso para convertir la isla de Ellis en un centro que discriminaba por cuestiones de salubridad a los inmigrantes que llegaban de Europa. El uso del Zyklon B en la frontera de México por parte de EEUU fue estudiado por las autoridades nazis para su posterior plan de higienización de los judíos que acabó con el exterminio.

Este tipo de mensajes es un discurso históricamente racista, eugenésico y nativista. No tengo ninguna duda de que Alberto Núñez Feijóo desconoce los precedentes a los que se remite, pero eso no hace que ese discurso no se ancle en la peor ideología del siglo XX. Los precedentes que vinculaban la enfermedad al migrante y el extranjero son demoledores.

La escritora Susan Sontag en sus ensayos sobre la enfermedad defiende una tesis que explica por qué se suele usar la peste, las epidemias y las enfermedades para asociarlas a la migración. Según Sontag, tiene como principio extranjerizar la enfermedad para convertir a la población autóctona en pura con respecto a la que llega desde allende las fronteras; además, permite usar ese discurso como metáfora de la invasión de la alteridad.

Si los migrantes traen la peste, la sarna, la enfermedad, es aceptable repeler su llegada con métodos militarizados al estar amenazados, en nación y cuerpo, por un agente exterior y, por último, vincular la enfermedad a los migrantes hace que sea más factible convertir la inmigración en esa enfermedad que se permite rechazar y, además, al convertir el cuerpo migrante en agente patológico, se justifica la deshumanización y transformarlos en el virus que hay que erradicar. Feijóo forma parte, con sus palabras, sabiéndolo o no, del legado más criminal de la historia contemporánea.

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