Cuando Isabel tenía 46 años, a finales de los 90, le diagnosticaron un cáncer, un linfoma Hodgkin, que pudo superar. Pero el momento del diagnóstico no fue fácil: "Y es que antes el cáncer era un verdadero tabú, una palabra que iba asociada a muerte", confiesa por teléfono a laSexta.com con motivo del Día Mundial contra el Cáncer que se celebra hoy sábado, 4 de febrero.

No obstante, y a pesar de que las cosas han cambiado un mundo, todavía se sigue asociando cáncer a muerte pero ya no tanto. "Al conocerse más, al hablar más de ello, el cáncer empieza a verse más como una enfermedad, como una enfermedad muy dura pero como lo son otras muchas que también son muy, muy complicadas", afirma Isabel, presidenta de la Asociación Oncológica Extremeña (AOEX).

"Recuerdo que, cuando abrimos la asociación en el año 98, ya en la presentación dije que había que cambiar esto, que el cáncer no podía seguir significando muerte, que había que sacarlo del tabú donde estaba, porque si no el dolor para los pacientes y familiares sería mucho mayor", dice Isabel. Hay que abrir una puerta a la esperanza.

Y precisamente esto es algo que ayuda mucho a los pacientes con cáncer. Justo en el momento del diagnóstico. También a sus familiares. Porque es cierto que cuando nos dan un diagnóstico así se piensa en la muerte, el miedo nos vence y nos hace mucho, mucho daño. Nos podemos sentir más vulnerables que nunca.

Por ello, "es clave afrontar la situación con la 'normalidad' que merece", afirma por su parte Marta Nadal, doctora en Psicología y coordinadora de psicólogos de la AOEX. Y esa "normalidad" pasa precisamente por el miedo, por la angustia, por las lágrimas, por las dudas, por las preguntas, por las subidas y bajadas en el estado de ánimo...

"No ayuda decir que tenemos que ser valientes, que tenemos que enfrentarnos al cáncer con optimismo y que debemos luchar con todas las fuerzas", asegura la experta. "Porque una persona que se muere de cáncer no se muere por ser más o menos optimista; y eso debemos dejarlo claro".

Habrá personas -añade la experta- a las que sí les ayude pero es importante que los pacientes no se sientan con esa responsabilidad y que sepan que pueden llorar y decir lo que les venga en gana. Más aún en esos primeros momentos en los que el mundo se te viene encima. "Y es que toda tu vida se tambalea por completo", confiesa Isabel, que ha sido paciente pero también familiar de personas con cáncer.

Consejos para enfrentarse a un diagnóstico de cáncer

1. La información ayuda a controlar el miedo

Una de las cosas más importantes para enfrentarse al cáncer es tener toda la información que el paciente necesita. En un primer lugar, como sociedad es importante que sepamos que el cáncer es una enfermedad que en muchos casos tiene cura, que la ciencia ha avanzado, la supervivencia ha aumentado y que existen cada vez tratamientos más eficaces y sobre todo dirigidos y personalizados.

De hecho y según las estimaciones expuestas en el informeLas cifras del cáncer 2023 de la Sociedad Española de Oncología Médica (SEOM), la supervivencia en España se ha duplicado en los últimos 40 años. Por lo que la investigación es fundamental para seguir avanzando en la curación y en el aumento de la supervivencia. Saber sobre la enfermedad disminuye el miedo o mejor dicho "nos hace tener un miedo más controlado", asegura Nadal.

Y en segundo lugar, a nivel personal -añade la experta- es importante que en ese momento del diagnóstico el paciente tenga toda la información que él/ella necesite. "Nunca hay que buscar por Internet, ni por redes sociales porque cada caso es personal. Así, es fundamental preguntar a nuestro especialista todo aquello que queramos saber.

No obstante y por otro lado, es importante que "los médicos y sanitarios cuenten lo que quiere saber el paciente, es decir, es importante en ese momento, que el paciente sepa sólo la información que necesite o desee saber", sostiene la psicóloga.

2. Compartir las emociones, no vivir solo/a la enfermedad

Otra de las cosas que ayuda -y mucho- es lo que se llama en psicología la ventilación emocional. Es decir, airear y sacar a flote tus emociones, llorar cuando haga falta, hablar de la enfermedad, de las cosas que preocupan, compartir todas esas inquietudes y sentimientos que vienen a la cabeza.

"Hay que darse permiso para estar mal y llorar cuando venga en gana. Es un momento en el que hay que volverse egoísta y no pasa nada por ello", afirma la psicóloga. Además es algo que viene bien no sólo a los pacientes sino también a los familiares que a veces no saben cómo ayudar. Y compartir entre ambos esas emociones ayuda a aliviar el dolor. Y los cuidadores también tienen que cuidarse.

Y es que "hay veces en que no hablas de la enfermedad para no preocupar a los tuyos y eso es un error. Porque es necesario hablar y compartir la enfermedad, no vivirla solo", aconseja por su parte Isabel. "Sacarlo todo fuera y para adelante, que el nudo no se agarre fuerte al estómago, que no se quede dentro".

Por último, otra ayuda muy importante son las asociaciones de pacientes que tienen recursos psicológicos para poder ayudar de forma muy especializada. Normalmente, los pacientes son avisados desde el propio hospital o incluso son los psicólogos los que acuden al centro. "Hay personas a las que les ayuda mucho poder compartir con otras personas que han pasado o están pasando por lo mismo que ellos", finaliza Nadal. Y es que la ayuda en estos momentos es más que necesaria.

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