Lo de vivir en una isla desierta, privada y propia -a todo lujo, eso sí, que lo de Robinson Cruose se nos antoja menos apetecible- no es una utopía ni un sueño o, de serlo, es de los posibles, al menos durante unas vacaciones. Y no hay que irse lejos para vivirlo, basta volar a las islas Baleares, a Ibiza concretamente porque a menos de un kilómetro de su costa está la isla Tagomago. Tagomago es un paraíso natural, reserva y santuario de aves en el cálido Mediterráneo; pero es también una isla privada con beach club junto al mar y una casa de ensueño en su interior: piscina, terrazas, jacuzzi, baño turco, sauna, amplios espacios para estar, cocina profesional y cinco habitaciones dobles con baño privado. A Tagomago se llega en barco o helicóptero y en Tagomago se está para vivir en tanta fiesta o paz como decidas porque, durante tu estancia, la isla es tuya; podrás recorrer sus caminos, descubrir su faro, pescar en sus aguas o rendirte a los deportes acuáticos porque en la isla no faltan juguetes en los que hacerte al mar: una Mangusta 108, dos Seadoo Jetskis, dos zodiacs y un Boston Whaler 320. Organiza tu estacia como quieras, como te pidan el cuerpo y las ganas, porque en Tagomago el turismo es a la carta, a priori, todo es posible, incluso tener un helicóptero a tu disposición para irte volando a conocer el encanto de Formentera o Mallorca; ¿buceo? ¿cursos de vela? tú sólo sugiere... El lugar es incomparable, como lo es siempre el Mediterráneo, la luminosidad idílica, las puestas de sol de ensueño y la magia del silencio, de sentirte solo, náufrago en tu isla desierta, todo un descubrimiento. Aquí tienes una isla desierta en la que perderte, para qué es ya tu decisión...