Que real es aquella frase que dicen de que ?para todo mal, el mar y para todo bien, también?. En España nos encanta el mar, y por ello es el país, de los 49 que participan en el programa internacional, que más banderas azules tiene en sus playas, con un total de 669. La Bandera Azul en una playa, tal como dice la página oficial, promueve y reconoce los esfuerzos, públicos y ciudadanos, por cumplir los criterios exigidos de legalidad, accesibilidad, sanidad, educación ambiental, limpieza y seguridad.

Son 27 las playas de Almería que cuentan con este distintivo. Y, a parte de las preciosas playas con Bandera Azul en Almería, como Calypso en Carboneras y San José o Aguamarga en Nijar, con 217 kilómetros de costa, las paradisíacas playas de Almería se sitúan entre las más destacadas de España. Además, en la misma provincia, se pueden encontrar destinos turísticos tan importantes como Mojácar, el desierto de Tabernas o Roquetas de Mar y espacios naturales como el Parque Natural de Cabo de Gata-Níjar, el Paraje Natural Punta Entinas-Sabinar, o la segunda cueva de cristales más grande del mundo en Pulpí.

Lejos queda el estrés de las grandes ciudades y la mayoría de gente que tiene la opción, huye del calor, de la contaminación y del continuo tránsito de vehículos, para pasar a una vida mejor: la vida de la playa; dónde la única preocupación existente es competir por el moreno y qué playa o bar visitar cada día.

Como seguramente muchos de vosotros, siempre he amado la naturaleza, y si se trata de contemplarla en una playa no atestada de gente, mejor. Almería es la provincia de las playas desérticas, un rincón del sur de España casi olvidado, con un paisaje en el que, aunque no es tan verde como en el norte de España, domina la naturaleza. El terreno de playa, sin construcciones a su alrededor, preserva la virginidad de sus kilómetros y kilómetros de costa, donde encontramos verdaderas maravillas, alejadas del bullicio de la población. Para visitar la mayoría de estas joyas ocultas, al estar en mitad de la naturaleza, existen varios caminos para llegar y es necesario hacer un poco de senderismo para conseguir acceder a ellas.

Además de las visitas obligadas por Cabo de Gata, como las cocinas para degustar la gastronomía almeriense, la Iglesia de las Salinas, el faro de Cabo de Gata, Los Escullos y, por supuesto, el Arrecife de Las Sirenas. Si eres de los que prefieres la piscina al mar, debes visitar estos 5 lugares, porque con estas playas desecharás por completo esa percepción. Todos estos lugares son excelentes opciones para hacer snorkel y si te apetece, liberarte de alguna prenda de ropa y hacer nudismo.

1. La playa de Los Muertos

Esta enorme playa, en el municipio de Carboneras, figura entre las listas de las mejores playas de España. Con más de un kilómetro de longitud de costa destaca por el intenso azul de su agua y por estar alejada de cualquier pueblo.

El lugar que alberga el vídeo de David Bisbal con su famoso ?Ave María?, destaca por su característico Peñón Cortado al fondo, y la pequeña cala que hay al final de la playa. Además, tiene una arena no extremadamente fina, que al secarnos se quita fácil y es muy agradable al tacto. Cerca de esta podemos encontrar un mirador, con una vista panorámica de la playa y el Faro de Mesa Roldan.

2. Cala Rajá

Esta pequeña y excepcional calita, a medio camino entre San Miguel y San José, te hará olvidarte de todo admirando su belleza, hasta del tedioso camino que lleva hasta ella. Desde esta, tumbado al sol, puedes observar el arrecife conocido como ?El dedo de Dios?. Situada entre acantilados, se encuentra en una zona de especial protección marina en la punta de Cabo de Gata y el Cerro del Vela Blanca. Además, está rodeada de la vegetación típica de la zona, a través de la que tendrás que pasar por el camino que te lleva a ella, observando mientras tanto el azul del mediterráneo. Alejada de todo, y a pesar de su complicado acceso, posee una belleza paradisíaca espectacular.

3. Cala de Enmedio

Entre rocas blancas, con arena fina y el agua turquesa tan transparente que ves a través de ella, esta cala virgen posee unas condiciones de baño únicas. Conforma una maravilla en todos sus sentidos, tanto por la cala en sí, que además posee un salto para los más atrevidos, como por sus vistas al pueblo de Agua Amarga y al cerro Mesa Roldán.

La Cala está rodeada por dunas fosilizadas que se adentran al mar y forman pequeñas pozas. El difícil acceso a esta cala virgen merece la pena por ver el lugar que ha aparecido hasta en el New York Times, descrita por el autor como uno de los sitios más bellos del mundo.

4. Cala San Pedro

Con las ruinas de un castillo, el Castillo de San Pedro, una fuente entre vegetación a 5 minutos de la playa y un bar pirata, encontramos una especie de poblado hippie que no deja a nadie indiferente. Entre un terreno rocoso y arena finita y clara, encontramos una de las joyas de esta provincia, tanto que hay gente que ha decidido vivir allí. El azul turquesa del agua y la arena blanca, no tiene nada que envidiarle al caribe. El acceso hasta esta cala es desde la playa de las negras, puede ser andando sobre una hora y media de camino de baja dificultad, o en pequeñas embarcaciones que te llevan y traen por unos 10-15 euros.

5. Balsas de las Salinas de Cabo de Gata

Este curioso y encantador lugar, donde la paz se adueña del entorno, se encuentra cerca de la población La Fabriquilla y se trata de uno de los rincones secretos de Cabo de Gata. Subiendo al faro de Cabo de Gata, encontramos unas piscinas de roca donde bañarse es todo un ensueño. Entre vegetación subdesértica y con vistas del golfo de Almería y el mar de Alborán, estas piscinas en un lugar mágico frecuentado muy poco, y con un atardecer que, si lo ves, jamás olvidarás.

El mar, como decíamos, lo cura todo, y es que nadar y flotar en el mar favorece la relajación muscular e incluso la recuperación de lesiones musculares. Además de beneficios para la mente, como mimar y embelesar todos nuestros sentidos. La serenidad y calma del mar nos aporta algo a todos ellos: el tacto del sol rozando nuestra piel, su arena y el agua en los pies; el oído con el inconfundible sonido de las olas; el gusto a agua de mar y sal; el olfato con ese maravilloso olor a verano y espuma de mar; y, la vista, con ese azul intenso que se confunde con el cielo y los preciosos paisajes de naturaleza en estado puro.