La capital española guarda muchos secretos y uno de los mejores guardados es, sin lugar a dudas, la muralla árabe que se encuentra en la ciudad. Se trata, muy probablemente, de una de las construcciones más antiguas de Madrid que se encuentran aún en pie. ¡Una auténtica maravilla!

Su edificación data del siglo IX, es decir, se realizó durante la dominación musulmana que tenía lugar en la Península Ibérica. Está situada, concretamente, junto al río Manzanares y formaba parte de una espectacular fortaleza ubicada rodeando el núcleo urbano de la ciudad de Madrid. Es tan preciosa e histórica que, en el año 1954, declarada Monumento Histórico-Artístico.

Sabiendo estos datos, ¿dónde puedo encontrarla? Pues bien, los restos con mayor importancia a nivel arqueológico están ubicados en la conocida como cuesta de la Vega, es decir, al lado de la cripta de la catedral de la Almudena. Estos restos han sido completamente integrados en el parque de Mohamed I. Se llamó así en honor a Muhammad I de Córdoba, considerado como el fundador de Madrid.

Plaza Mayor | Madrid

Por si fuera poco, en la calle Mayor número 83, se mantienen en pie otras ruinas. Estas son referentes a la conocida como Torre de Narigües. Se trata de una localización completamente separada de la muralla al uso, pero sí que estaba unida a ella a través de un muro. Ese lugar también está visible al público.

Bien es cierto que debemos saber algo importante. Durante el siglo XX se destruyeron varios restos. Muchos de ellos por la construcción de bloques de viviendas aunque, a pesar de todo, algunos de esos bloques quedaron completamente integrados en el edificio. Sobre todo tuvo lugar en la zona de la plaza de Oriente, donde aparecieron y desaparecieron algunos restos.

Aún así, sobrevivió la conocida como Torre de los Huesos. La base se puede apreciar en el aparcamiento subterráneo ubicado en esa conocida plaza. El último tramo que se descubrió fue entre los años 1999 y 2000 y tenía unos 70 metros de longitud. Estaba ubicado bajo la llamada plaza de la Armería. Se descubrieron gracias a la construcción del Museo de Colecciones Reales. Podría corresponder a la puerta de la Sagra, o el que sería el acceso a ese gran recinto amurallado.