Hay quien ha dormido en todos los hoteles imaginables, de todas las estrellas posibles, en campings, bungalows, habitaciones con techos acristalados e incluso bajo las estrellas. Son turistas insaciables, que siempre buscan más, que no se cansan de recorrer el mundo en busca del alojamiento perfecto, con las mejores atenciones, comodidades y, por supuesto, el mejor desayuno. Ellos lo han visto casi todo, lo han anotado en sus cuadernos de viaje, han opinado en foros de internet, han abierto puertas con llaves, tarjetas y huellas dactilares y han recomendado a amigos y familiares lugares y sitios en los que alojarse. Pero después de todas esas experiencias, de haberse recorrido el mundo de recepción en recepción: hay algo más. La Casa de Madrid es uno de esos lugares repletos de encanto que, a primera vista, pasan desapercibidos. Su punto diferencial es la exclusividad y su valor añadido el trato que recibe cualquier huésped que elija el hotel como su estancia, sea esta de las noches que sea. En él uno se puede sentir como en casa gracias a su ambiente acogedor y a su decoración cálida. Está situada en el interior de un magnífico y bonito edificio del siglo XVIII, en la plaza de la Ópera, con vistas a los insuperables Jardines de Oriente y al Palacio Real. La Casa de Madrid es un hotel de estilo boutique en el que solo se puede alojar uno si forma parte del club “Amigos de la Casa de Madrid”. Para ello, la cuota se puede abonar allí mismo, con una cantidad simbólica que da derecho a disfrutar de las instalaciones del edificio. Cuenta con solo siete habitaciones, todas a cual más lujosas y decoradas según estilos muy distintos y también peculiares. La Casa de Madrid está en pleno centro de la capital y en ella se pueden encontrar todas las comodidades deseadas de un hotel de cinco estrellas. En cuanto a las zonas comunes que complementan el lugar, hay una confortable biblioteca con una gran colección de libros a disposición de los clientes y visitantes, así como salones con sofás y una recepción que se ocupa de todos los detalles para convertir la estancia en especial, desde vender entradas hasta gestionar un alquiler de coche. Es un alojamiento tremendamente romántico, con un toque bohemio casi cautivador y una esencia única que no atiende a normas ni a cánones establecidos por ninguna cadena hotelera. En él se pueden compartir buenos ratos, con huéspedes o con miembros del club, a la vez que planificar la ruta para ver la capital madrileña. No hace falta irse muy lejos para poder dormir en un exclusivo club privado. Y, ¿qué mejor manera de disfrutar de un recorrido por el Madrid de los Austrias que partiendo desde un punto tan singular?. También es perfecto para dejarse contagiar del bullicio que se respira en el centro de la ciudad, así como la chocante tranquilidad que transmiten los espacios verdes tan cercanos a la Casa de Madrid. Siete habitaciones, ni una más, ¿te resistes a formar parte del club?