En Liébana se celebra el periodo jubilar desde 1512. Es así por conservar, en el Monasterio de Santo Toribio, el trozo más grande de la Cruz de Cristo que existe. Es un Jubileo Perpetuo que se celebra cada año en el que el 16 de abril -Festividad de Santo Toribio- cae en domingo. Cuando ocurre, se abre la Puerta Santa del cenobio y se conceden 365 días de indulgencia, perdón y renovación.

El próximo Año Jubilar en Liébana será en 2017 y en la localidad ya lo están preparando. Así, el Gobierno de Cantabria prepara actividades religiosas y culturales para poner en valor la visita al monasterio. Aunque esto no significa que los años que no sean jubilares el monasterio no sea visita obligada. La contemplación del Lignum Crucis, la cruz de Cristo, en el Monasterio de Santo Toribio es imprescindible. No es de extrañar que en la Edad Media no se concebiera peregrinar hasta Santiago de Compostela sin pasar por allí.

La comarca de Liébana, con sus siete valles, está ubicada a los pies del Macizo Central de los Picos de Europa. Linda con Asturias y, junto a esta y León, comparte el Parque Natural de Picos de Europa. Allí es posible degustar alimentos tradicionales como el orujo, la miel, quesos y embutidos; así como disfrutar de todo tipo de deportes al aire libre y de una riqueza en cuanto a patrimonio artístico y cultural únicas. Ambos aspectos convergen en el Camino Lebaniego, que discurre entre San Vicente de la Barquera y el Monasterio de Santo Toribio. Como el de Santiago, posee una credencial específica que acredita la peregrinación, llamada La Lebaniega.

Podemos partir el camino en tres etapas:

1. San Vicente de la Barquera - Cades (28,5 km). En San Vicente de la Barquera podemos contemplar la iglesia gótica de Nuestra Señora de los Ángeles y, junto a ella, los restos del antiguo hospital de la Concepción (s. XV-XVI), que fue refugio de peregrinos. En los días despejados desde este pueblo podemos disfrutar de unas vistas magníficas del Naranjo de Bulnes en los Picos de Europa.

Desde San Vicente continuamos hacia Serdio, un paisaje azul y verde que cobra intensidad en La Acebosa, Hortigal y Estrada -posee una torre medieval de estilo gótico del siglo XIV- y después caminaremos hacia Muñorrodero (lugar donde se separan los peregrinos que van a Santiago o a Santo Toribio).

Continuamos por la Senda Fluvial del Nansa, unos 7 km. que finalizan en Camijanes. Después encontraremos Cabanzón, del que destaca su torre medieval, y terminaremos la etapa en Cades, aquí la ferrería es punto de interés.

2. Cades - Cabañes (30,53 km). Nos dirigiremos hasta La Fuente, donde además de un albergue tenemos una de las joyas del arte románico de Cantabria: la iglesia de Santa Juliana (s. XII), declarada Bien de Interés Cultural. Bajaremos hasta Cicera y desde ahí caminaremos por montes de robles 9 kilómetros hasta Santa María de Lebeña, un templo mozárabe construido en el año 925 por los cristianos huidos del territorio árabe. Subiremos hasta Allende y continuaremos hasta Cabañes para finalizar la etapa.

3. Cabañes - Santo Toribio (13,7 km). Desde Cabañes iremos a Pendes pasando por el Habario -un paraje singular de castaños-; este camino nos conduce también hacia Tama, en la que destaca su iglesia con restos románicos. Tras esta parada seguiremos al albergue de Potes, gestionado por el Centro de Estudios Lebaniegos, ubicado en la antigua iglesia gótica de San Vicente. Desde aquí se puede observar la Torre del Infantado con la estampa de los Picos de Europa al fondo; la torre fue construida en el siglo XIV y es la obra más representativa y sobresaliente de la arquitectura civil de Potes.

Desde Potes partiremos hacía el monasterio de Santo Toribio (4.2 km). El monasterio cuenta con una iglesia construida en 1256 en estilo gótico monástico de influencia cisterciense. En ella podemos contemplar la Puerta del Perdón, de estilo románico; la Capilla de estilo barroco que data del siglo XVIII y que actualmente alberga el Lignum Crucis; y el Claustro, de estilo herreriano.

Otro camino es posible para ganar el jubileo, y es sin duda el Camino de Liébana. Para unos será un camino religioso, para otros un camino espiritual, pero en cualquier caso reúne el encanto de los paisajes que ofrecen las montañas con los Picos de Europa de fondo, un excepcional patrimonio cultural y una deliciosa gastronomía para reponer fuerzas -no podemos dejar de probar el cocido lebaniego, un reconstituyente milagroso-. No se puede pedir más.

Más información:

Camino Lebaniego

Turismo de Cantabria