Hay lugares hechos para perderte en ellos, son los rincones que el mundo ha inventado para que puedas refugiarte en ellos cuando decidas escapar de tu día a día por un tiempo para relajar el ánimo y darte el gusto de descansar y ser felíz. Asturias entera es un poco así, un lugar idílico de mar y montaña, interior y costa en el que, mires hacia donde mires, no ves más que la naturaleza en su versión más bella. Y hasta Asturias nos vamos, a su interior, a la vista del Angliru -un soberbio puerto de montaña-, a una aldea asturiana que lo es también de montaña y que tiene más de dos siglos de antiguedad, recuperada entera para el disfrute y el placer de los viajeros que la visitan y que en ella se alojan y acomodan. A la Aldea soñada del Angliru no le falta detalle: diez habitaciones y suites con vistas e incluso con terraza, jacuzzi a los pies de la cama y junto a la ventana que mira al Angliru; un restaurante de cuidada gastronomía de la tierra cuyas propuestas se elaboran con los productos de la propia huerta y de la granja de la aldea, además, no sólo podrás degustarlos en el propio espacio reservado al restaurante -cabe que junto a los altos ventanales que dejan la naturaleza a la vista- sino también en tu habitación o tu suite, en un detalle de puro romanticismo; piscina exterior con solarium y un spa que se convierte en una visita irrenunciable una vez te has instalado en la aldea porque en él, además de rendir tu cuerpo al agua, podrás regalarte tratamientos de belleza, cuidados faciales y corporales. En el corazón de Asturias, a tiro de piedra de Oviedo, Gijón o Avilés, podrás vivir una experiencia de absoluto placer en todos los sentidos; por las vistas que te rodean, por los aromas naturales, por el tacto de un hotel pensado a tu medida, por los sabores de la tierra y de su restaurante y por el silencio tranquilo y pausado que rompe el ansia y el nervio con el que vives cada día. Todo ello para que regreses a casa con el ánimo tonificado y la idea firme de regresar a los pies del Angliru.