Senegal, en la parte occidental de África, es uno de esos países que se ha convertido en un destino turístico de primer orden. Con una costa que acaricia el océano Atlántico, aquí todo sabe a vacaciones en playas soleadas. Un país que ofrece lugares exclusivos de interés turístico en el interior, que van desde parques increíbles con numerosa fauna, a sitios prehistóricos y espectaculares paisajes que destacan por su belleza. Y no solo eso, sino también un gran patrimonio cultural que se remonta a los primeros tiempos de la colonia. Mezquitas y sitios históricos que muestran la riqueza y la diversidad de la cultura senegalesa, así como encantadores pueblos de pescadores, y playas paradisiacas que nada tienen que envidiar a otras playas del continente africano.

Si te gusta la vida silvestre, Senegal es un buen destino para disfrutar de un safari, o para visitar algunos de los principales santuarios de aves que existen en el mundo, con más de un millón y medio de especies de aves diferentes.

La isla de Gorée, a tres kilómetros frente a la costa de Dakar, es un lugar histórico importante, testigo de lo que fue la trata de esclavos en la época colonial. Una historia triste que aún se esconde entre sus edificios y construcciones, y entre los muros de las casas. No dejes de visitar el museo y el monumento a la trata de esclavos en el Atlántico en esta pequeña isla.

Hay mucho que ver y mucho que hacer en Senegal, pero un buen punto de partida es su capital, Dakar, una hermosa ciudad que destaca por su bullicio y su ocio nocturno. Ser una ciudad costera, la convierte en uno de los destinos turísticos principales del país, con preciosas playas  y monumentos que salpican el paisaje.

Dakar es una ciudad cosmopolita en la que recalan viajeros que vienen de Europa, de América del Norte y de otras partes de África. Una ciudad viva que casi no duerme con una animada vida nocturna, no es extraño ver a los residentes Dakar salir mucho después de la medianoche. La capital es una ciudad moderna y urbana, con un gran puerto situado en la punta de la península de Cabo Verde. Su proximidad a la selva africana y al desierto del Sahara, el mar, su cultura y sus muchos festivales de música y arte, la han convertido en un punto de encuentro fundamental y en la capital de la Tierra de Teranga, una tierra legendaria por su hospitalidad.

Su casco antiguo, conocido como Le Medina, es el lugar en el que experimentar la vida cotidiana de la ciudad. Entre calles estrechas llenas de gente destaca uno de los edificios religiosos más importantes, la mezquita Mosquee Grande construida en 1964 con un minarete que se ilumina por la noche.

Las principales playas de Dakar son la Plage Bel-Air y el N'Gor y Yoff. Otras buenas playas a poca distancia en coche son Yenn y Toubab Dialao, esta última famosa por sus inusuales acantilados rojos. La Plage Bel-Air, cerca de la estación de tren de la ciudad es la mejor playa para los turistas. La playa tiene un bar y tumbonas y sombrillas.

El Museo IFAN de la ciudad, Instituto del África Negra, en la Place de Soweto tiene un magnífica colección que refleja la rica herencia cultural de África con máscaras, estatuas, instrumentos musicales, heces e implementos agrícolas de todo el continente occidental. A poca distancia del museo se encuentra la casa blanca o Palais Presidentiel, el Palacio Presidencial, construido en 1906 entre preciosos jardines. Un enorme edificio de estilo colonial, antigua residencia del gobernador general del África Occidental Francesa, que es hoy la residencia oficial del presidente.

Y no dejes de visitar el colosal monumento del renacimiento africano, dedicado a la liberación de África de los colonizadores europeos y al final de la esclavitud. Un monumento controvertido construido por Corea del Norte. Con una estatua sin ningún rasgo africano pero más alto que la Estatua de la Libertad de Nueva York.

Antes de perderte por las bellezas que ofrece el país, disfruta de su capital, una ciudad agradable y con mucho encanto que no debes dejar de visitar.

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Dakar. Senegal