Cuántas cosas se han contado y escrito de Troya, una ciudad de leyenda que resultó ser también una realidad. Desde que Homero escribiera su Iliada , una epopeya griega centrada en los últimos años de la guerra que enfrentó a griegos y troyanos, se ha dicho mucho de este emplazamiento que hoy podemos localizar a unos 300 kilómetros de Estambul, en Turquía. Troya existió, aunque no siempre se ha creído eso.

No fue hasta 1871 cuando se confirmó esta existencia. Un arqueólogo alemán llamado Heinrich Schilemann, Iliada en mano, se sirvió de los datos geográficos aportados por Homero en su gran obra para encontrar las ruinas de Troya; de muchas Troyas, en realidad, pues las excavaciones e investigaciones posteriores han demostrado que se trata de una ciudad reconstruida en varias ocasiones. Lo más importante es que existió, y que sí parece que hubo una guerra en torno a ella. No por la hermosa Helena de las historias, sino por la magnífica posición geográfica de la ciudad, que la convertía en una de las más deseadas siglos atrás.

Ruinas de Troya | Wikimedia Commons

Hoy en día es posible visitarla. Tenemos que desplazarnos hasta Turquía para hacerlo, donde encontraremos Troya en un monte en medio de una llanura, desde donde se intuye a lo lejos el mar. Las condiciones climáticas y los diversos cambios naturales terminaron desplazando la ciudad hacia el interior, alejando así el mar y volviéndola una ciudad diferente a como lo fue 5000 años atrás, cuando fue fundada.

¿Qué encontraremos en esta visita? Ruinas, por encima de todo. Ruinas de difícil interpretación si no vamos con el guía adecuado. Es fácil encontrarlas tediosas, o incluso sin interés alguno, si no acompañamos nuestra visita de la información necesaria. Llevar un ejemplar de la Iliada en nuestras manos ayudará a volver más real una historia que no ha dejado de fascinar al mundo. Con el apoyo adecuado, encontraremos una ciudad fascinante repleta de historias y leyendas.