Los Cráteres de la Luna es un gran campo de flujo de lava con conos de ceniza, salpicaduras de conos, tubos de lava, bombas volcánicas y moldes de árboles. Dicho así suena como el mismo infierno, pero está zona que se encuentra a lo largo de la llanura del río Snake, en Idaho, y es Monumento Nacional de Estados Unidos nada menos que desde el año 1924.

Fue el presidente Calvin Coolidge quien lo declaró, y es que los Cráteres de la Luna son un espacio natural único que verdaderamente hay que preservar. Contiene 55 conos con flujos de lava y 14 fisuras, muchas de las cuales tienen conos de salpicadura. El paisaje es realmente estremecedor. Algunos de los conos de ceniza son más altos por un lado debido a los fuertes vientos durante sus erupciones.

A simple vista, es un vasto océano de coladas que fluyen con islas aisladas de conos de escoria y artemisas. Un paisaje resultado de las erupciones periódicas en el Great Rift, una cadena de grietas y fisuras de casi 85 kilómetros de largo que recorre el parque de norte a sur. Una serie de erupciones durante los últimos 15.000 años han producido tubos de lava, conos de escoria y una gran variedad de coladas de lava accesibles desde la carretera en un circuito de 11 kilómetros.

Visitar el área protegida es ver los campos de lava y las grietas abiertas más famosas del mundo, incluyendo la grieta más profunda en la Tierra que mide 244 metros. Más de dos docenas de conos volcánicos representan los flujos de lava de hace miles de años.

No hay nada como explorar este paisaje extraño y pintoresco en el que la actividad volcánica de ayer puede continuar mañana. El paisaje es tan especial que incluso en 1969, los astronautas del Apolo Alan Shepard, Edgar Mitchell, Joe Engle y Eugene Cernan visitaron los cráteres para preparar sus viajes a La Luna.

El parque está abierto durante todo el año aunque la nieve del invierno puede impedir el acceso por la carretera desde mediados de noviembre y hasta mediados de abril. Hoy la propuesta es recorrer sus senderos, una experiencia que resulta inolvidable.

Lo mejor es empezar por el Centro de Visitantes, porque es ahí desde donde salen las caminatas guiadas y donde se celebran los programas nocturnos a cargo de los guardabosques. Además hay audiovisuales y exposiciones para que tengas toda la información necesaria para entender el origen de este espacio natural. Y si quieres ir por libre te darán mapas e información para enfocar tu visita. Eso sí, hay que ir preparado. Lleva el depósito lleno de combustible si vas en coche y algo para comer porque no hay servicios en el monumento.

La zona es accidentada, con solo una carretera pavimentada y hay que tener en cuenta que iniciar caminatas por tu cuenta fuera de los señalados puede ser peligroso. Los vientos secos barren el paisaje de forma constante y la temperatura del suelo puede llegar a alcanzar temperaturas elevadas. La zona, está administrada por el Servicio de Parques Nacionales de los estados Unidos. Una de las mejores épocas para visitar es en mayo y junio, cuando las flores silvestres están floreciendo.

Algunas de las atracciones que tienes que ver son North Crater Flow con sus monolitos. Devil’s Orchard con torres de lava se levantan de las cenizas. Inferno Cone, un cono de ceniza formada por las erupciones volcánicas hace 2.000 años. No dejes de subir a la cima, las vistas son increíbles. Y Spatter Cones, que son conos de volcanes en miniatura que se formaron cuando las gotas de lava fueron arrojados a la atmósfera durante las erupciones.

También Tree Molds Trailhead, que es el camino en el que encontrarás las características más extrañas del parque. Aquí la lava fluyó a través de un bosque de árboles que se quemaron y que liberaron vapor de agua, lo que provocó un enfriamiento que dejó impresiones en la madera carbonizada.

El camino a las cuevas son tubos de lava que se formaron durante el proceso de enfriamiento. Esta caminata de media milla es la favorita de los niños de todas las edades, que disfrutan explorando las oscuras y extrañas cavernas con linternas.

Desde la carretera en bucle se pueden ver en un día o unos pocos días, las principales atracciones del parque. Como las Kipukas, que son terrenos rodeados por una o varias corridas de lava jóvenes, algunas todavía intactas Hay 550 kipukas conocidas en los cráteres, la más grande y pintoresca la de Laidlaw Park.

Si te gustan la naturaleza, los paisajes, los lugares extraños, el senderismo, explorar y las formaciones volcánicas, vas a disfrutar como nunca en la Reserva Nacional Los Cráteres de la Luna.

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Cráteres de la Luna