Naturaleza salvaje

Naturaleza salvaje

Kuang Si, las cataratas del paraíso

Con terrazas en diferentes niveles que van dejando caer el agua de forma majestuosa, se encuentran en plena selva en el centro de Laos.

El centro norte de Laos es una región selvática que esconde maravillas únicas en el planeta. Allí se encuentra la localidad de Luang Prabang, a orillas del río Mekong, el cual ya lleva cientos de kilómetros recorridos por el sudeste asiático y al que aún le quedan muchos para llegar al océano. Se trata de un lugar famoso por su concentración de templos budistas, vestigios de cuando era la capital del antiguo reino de Lang Xang. Hoy sigue siendo el centro religioso y espiritual de Laos, con más de 50 templos y en donde también está presenta la arquitectura colonial francesa, formando entre todos uno de los conjuntos monumentales más bonitos del planeta (la Unesco lo nombró Patrimonio de la Humanidad en 1995).

Sin embargo, viajar hasta Luang Prabang no sólo permite admirar estas manifestaciones de la fe budista, sino también explorar la selva entorno al Mekong y, sobre todo, uno de los rincones en los que la naturaleza nos brinda la oportunidad de unir diversión y espectáculo medioambiental. Se trata de las cataratas de Kuang Si, todo un espectáculo a base de terrazas que van salvando desniveles de hasta 50 metros, que es lo que mide el principal salto de agua.

Situadas a unos 30 kilómetros al sur de la ciudad, se trata de una zona completamente adaptada al turismo, de ahí que estén creados diferentes senderos y rutas que permiten conocer todo el terreno. Así, el camino comienza en las pequeñas charcas superiores, poco profundas, cuyo desnivel va poco a poco haciendo que el agua tome velocidad y caiga hasta otras terrazas, hasta acabar en pequeñas lagunas que, a su vez, darán al Mekong.

El camino está salpicado de puentes de madera pensados para poder realizar todo tipo de fotografías a los saltos de agua. Además, en las lagunas donde la corriente es menos peligrosa se han habilitado zonas de juegos que permiten a los turistas darse un refrescante baño, así como emular a Tarzán jugando con lianas para saltar al agua desde ellas. Y los más aventureros, si quieren, pueden escalar las rocas de las cataratas en algunos de los tramos, comprobando ‘in situ’ la fuerza del agua.

Los visitantes destacan la cristalinidad de las aguas, que incluso adquieren tonalidades turquesas en algunas de las terrazas y lagunas. Asimismo, llama la atención el cambio brusco del comportamiento del agua según en qué zona del parque nos encontremos, pues pasa de la calma a una furiosa caída en pocos metros, especialmente en la parte más alta de las mismas.

Una de las zonas cercanas a las cataratas de Kuang Si es un centro de recuperación de osos, pero estos no se dejan ver por la zona de los turistas, y mucho menos por el sendero que permite llegar a la parte superior de la montaña, algo más dificultoso que el que transcurre por los puentes de madera y que no está indicado para personas con algún problema de movilidad.

Siendo una de las atracciones turísticas más importantes de Laos, es normal que se hayan habilitado zonas de restauración, puestos de frutas, baños e incluso vestuarios en la entrada del parque natural. Allí, además, hay que pagar la entrada, que es con la que se financia que la zona se mantenga siempre limpia y con un respeto total por la naturaleza. No es un gran desembolso, por algo menos de 3 €/persona podemos disfrutar de una de las maravillas más impresionantes del Sudeste Asiático.

Más información:
Turismo de Laos

Sergio Cabrera | Madrid
| 28/04/2015

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