PSICOLOGÍA EN VUELO

PSICOLOGÍA EN VUELO

El asiento que eliges en un avión te define

Hay quienes pagan por tener un asiento determinado en un avión, porque no les da lo mismo ventanilla, pasillo, las primeras filas, la salida de emergencia... A veces, por razones funcionales. Otras, por mero subconsciente. Y es que, sin saberlo, podemos ser 'personas de ventanilla', o 'de pasillo'. ¡E incluso de asiento central!

Interior de un avión vacío
Interior de un avión con nueve asientos por fila a elegir | Boeing

No son pocos los pasajeros que prefieren pagar un poco más por poder viajar en un asiento determinado. Y es que no les da igual que sea el azar el que determine si acabarán viajando en una fila cercana a la cola del avión, al lado de una ventanilla o, peor aun, en un asiento que no permite reclinarse y que está en medio de las filas centrales durante un vuelo intercontinental.

Lo habitual es que la elección de asientos responda a causas funcionales. Así, los asientos de pasillo de las primeras filas suelen ser los favoritos de quienes toman vuelos cortos por asuntos de negocios, especialmente cuando se trata de recorridos que deben hacer de forma continua. Al contrario, los vuelos largos o los que tomamos por primera vez, casi que piden a gritos una ventanilla, que nos permita ver el paisaje bajo nuestros pies y los diferentes hitos geográficos que irán apareciendo por el camino. Y si necesitamos echar una cabeza, qué mejor que un asiento al final del avión, mejor en la última fila y junto a la ventanilla, como si estuviéramos agazapados.

También, claro está, nos encontramos con la pugna por los asientos de las filas junto a las puertas de las salidas de emergencia, cuyo espacio con la fila anterior es algo más amplio. Quizás no sean suficientes, pero las personas altas agradecen esos dos o tres centímetros de más que les permiten estirarse algo o, al menos, no tener que estar tan encogido.

Interior de un avión

Sin embargo, parece ser que, cuando tenemos la posibilidad de escoger asiento, el que queramos, el subconsciente también está presente -¡y de qué manera'- en la elección. Hasta el punto de que nos define o que muestra, al menos, cómo somos. Así lo refleja un artículo fruto de la investigación de Yahoo! Travel, que muestra cómo nos define el asiento del avión que elegimos.

Según los expertos consultados por el buscador norteamericano, las personas que eligen asientos de pasillo anteponen la sensación de libertad. Elegir esta posición permite poder levantarte cuando quieras, sin necesidad de molestar, preguntar o pasar por encima de alguien, lo cual es motivo de satisfacción. Además, pecan de introvertidos, buscando fáciles rutas de escape cuando abran las puertas del avión. Son los favoritos de los adictos al trabajo, pues permiten menos una pose perezosa y facilita la postura frente al ordenador. Además, eres el primero al que se dirigirán los auxiliares, una "sensación de poder" como han definido los expertos. Y, sobre todo, te aporta un punto de claustrofóbico, si lo eliges por tener más 'aire' a tu alrededor.

Ventanilla del avión

En cambio, un asiento de ventanilla te define como soñador, pues los paisajes que vas viendo te permiten pensar en futuros viajes. Pero también como alguien que valora su privacidad, ya que estás menos expuesto en ese asiento, así como no vas a ser molestado por alguien que quiera ir al baño. La ventanilla te permite crear lo más parecido a un hogar en vuelo, con tu almohada y tus cosas, es como crear un pequeño cuarto.

¿Y qué ocurre con los que eligen asiento central? Es la personalidad más interesante de las que describe el artículo. Así, son personas definidas como extrovertidas, pues es un asiento que obliga al contacto social, tanto entre extraños como si son amigos o familiares. También como consideradas, pues saben que son los asientos que nadie quiere y 'se sacrifican' por los otros. Salvo que, si no lo eliges, y te lo eligen, puede ser que seas el familiar menos considerado por los tuyos (vale también con los amigos), pues te dan el que se suele considerar el peor asiento. Si es culpa tuya por llegar siempre tarde al aeropuerto y ya no quedan otros asientos, como dice el artículo, eres, además desorganizado.

¿Y tú? ¿Te sientes identificado con la descripción? ¿Eres de ventanilla o de pasillo? En tu próximo vuelo, que no te quiten el tuyo.

Artículo original:
Yahoo! Travel

Sergio Cabrera | @sergiossen | Madrid
| 11/09/2015

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