Curiosidades de Viena

Curiosidades de Viena

Esta es la curiosa leyenda tras el Gallo de la Catedral de San Esteban de Viena

La espectacular catedral de San Esteban de Viena tiene una peculiaridad algo enigmática: Un gallo. No es ningún tipo de casualidad y alberga una historia verdaderamente especial. ¿En qué consiste exactamente? ¡Conócela!

Laura Hernández | Madrid
| 08/03/2019
Catedral de San Esteban
Catedral de San Esteban | Viena

Una de las cuestiones más espectaculares de Viena es sin lugar a dudas su catedral, conocida por Catedral de San Esteban. No solamente brilla por su espectacularidad, sino también por un pequeño detalle que jamás pasa desapercibido para los turistas que la visitan cada día. Hay un maravilloso Gallo, pero para maravillosa la historia que hay detrás.

¿Por qué está ubicado en la mítica Catedral de San Esteban de Viena? Nos tenemos que remontar a finales del siglo XV, un valiente caballero vivía en la capital austriaca. Se llamaba Kaspar von Schlezer y tenía un grandísimo puesto en la corte del emperador Maximiliano I. ¡Nada más y nada menos!

Kaspar von Schelez estaba casado con una mujer maravillosa, conocida por ser muy positiva. Un día cualquiera, Maximiliano I como emperador quiso mandar a su hombre de confianza a Constantinopla para llevar un mensaje muy importante al Sultán. Kaspar estaba inquieto por tener que realizar ese complejo viaje y que, durante su ausencia, alguien le arrebatara a su amada esposa.

Catedral de San Esteban | Viena

La mano derecha del emperador cumplió su cometido pero, a su regreso, fue atacado y vendido como esclavo por unos bandidos. A pesar de todo, llevaba consigo ese crucifico de plata que le regaló su esposa justo antes de marchar. Ella estuvo, durante muchos años, en duelo por la supuesta pérdida de su marido.

Con lo cual, decidió volver a casarse y con uno de los mejores amigos de Kaspar: Knight von Merkenstein. Él lo supo a través de una pesadilla y aseguró que sería capaz de vender su alma al diablo para evitarlo. ¡Dicho y hecho! El mismo Satán decidió aparecerse y asegurar que podría hacer que ese matrimonio no fuera efectivo si le brindara su alma.

El hombre aceptó, con la condición de que no se despertara en todo el viaje. Tanto Satán como Kaspar se sentaron sobre un gallo. El noble no dudó en tocar su crucifijo para dejar su vida en manos de Dios. ¿Y el gallo que hizo? Hacer todo lo posible para aparecer, al amanecer, en la Catedral de San Esteban. El cacareo despertó a Kaspar, por lo que el diablo perdió su apuesta.

Satanás estuvo furioso y decidió tirar al gallo y al noble al Danubio. Los pescadores hicieron su labor y les salvaron. Por suerte, lograron llegar a tiempo para evitar ese matrimonio. En señal de agradecimiento, Kaspar von Schelezer quiso fabricar un gallo de hierro para colocarlo en uno de los puntos más altos de la catedral de San Esteban.

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