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¿TIENE HUECO EN EL CATÁLOGO DE SAMSUNG?

Samsung Galaxy Alpha: el móvil redundante

El Galaxy Alpha presume de diseño y trata de convencer a quienes consideran que es el factor más importante. No descuida sus componentes, pero está por detrás de otros grandes teléfonos de la propia Samsung.

Samsung Galaxy Alpha

Samsung Samsung Galaxy Alpha

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Samsung ha conseguido su posición dominante en el mercado con dos tipos de terminales. Por un lado encontramos los topes de gama, en forma de Galaxy S y Galaxy Note. Cuentan con los componentes más avanzados y llevan toda la artillería posible a nivel de hardware y software, aunque esto también repercute en el precio. Por otro lado, encontramos los teléfonos de gama baja o las versiones mini de los buques insignia, que tienen más difícil fidelizar usuarios con una experiencia que puede resultar mediocre. Con el Galaxy Alpha, la compañía ha hecho algo que está a medio camino entre ambas estrategias y, al mismo tiempo, supone un aproximamiento nuevo al mercado.

El Alpha es todo aquello que debería ser la familia Galaxy S y todo aquello que afortunadamente no es. A nivel de diseño está varios pasos por delante, pero las especificaciones son difícilmente justificables en un dispositivo de este precio (ronda los 600 euros). El truco está en que no va dirigido a gente a la que eso le importe.

En los últimos años Samsung se ha estancado en unos diseños planos y continuistas que hacían que sus terminales apenas se diferenciasen a simple vista respecto a modelos anteriores. El Galaxy S5 debía ser el encargado de cambiar esto, pero la revolución no fue tal: debajo de los adoquines solo había plástico, nada de playas de aluminio.

Así pues, ha sido el Galaxy Alpha el elegido para este cambio de look. Samsung quiere ser objeto de deseo de ese público al que casi le importa más lo bonito que es su teléfono que lo que puede hacer con él. Que lo hay. Y hay que reconocer que lo logrado con el Alpha es posiblemente lo más parecido a pasar por el humo mágico de 'Lluvia de estrellas' que se puede conseguir sin perder la identidad (la protectora, en este caso, es una conservadora parte frontal).

Tampoco se puede acusar a la empresa de descuidar los aspectos técnicos, pues el rendimiento es muy bueno. Sobre el papel, 2 GB de RAM pueden parecer pocos y contar con un procesador Exynos en lugar de acudir a la amplia oferta de Qualcomm puede sorprender, pero a la hora de la verdad todo va como la seda. El procesador, por cierto, puede ser el caballo de Troya de Samsung para comenzar a introducir sus propios componentes en sus terminales y no depender de otras compañías.

La pantalla de 4,7 pulgadas supera por poco los 300 píxeles por pulgada (312) que suponen esa barrera psicológica (y no tan psicológica: los puntos se ven), aunque está claramente por debajo de lo que encontramos en la gama alta, dispositvos Galaxy incluidos. Al menos no repercute de forma negativa en una batería de unos escasos 1.860 mAh que solo consigue llegar al final del día gracias al buen trabajo que hace el procesador. La cámara también da problemas en algunas condiciones más complejas, si bien esta nunca ha sido la punta de lanza de Samsung.

Además, el Alpha cuenta con características llamativas como el lector de huella dactilar en el botón de inicio o el pulsómetro en la parte trasera. El primero solo resultará práctico para quien no haya probado TouchID, pero el segundo sí ha demostrado tener un público. Y la clave de este terminal, recordemos, es que solo quiere convencer a su público.

Tal vez nosotros, más 'techies' no le veamos sentido, pero eso no quiere decir que no vaya a atraer a un segmento del mercado mucho más preocupado por el diseño que por detalles más técnicos. El New Team ya tenía una estrella en la figura de Oliver Atom, pero se benefició de la fugaz presencia de Tom Baker. Habrá que ver si el paso del Galaxy Alpha por el equipo titular de Samsung es igual de breve o si finalmente se convierte en uno de los pilares del conjunto.

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