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IMPRESAS EN 3D SE ACOPLAN A CUALQUIER OBJETO: JARRAS, GAFAS, ETC.

Crean baterías flexibles que pueden tener cualquier forma, incluso de corazón

Desde aquel antiguo Nokia hasta el más moderno Samsung, los teléfonos móviles han ido acompañados de ese inseparable bloque llamado batería. Sin embargo, mientras los usuarios esperan que cargar el móvil cada dos o tres días no sea una utopía, la ciencia apunta a otro avance bien distinto.

Baterías flexibles hechas con 3D

PRISS Baterías flexibles hechas con 3D con forma de corazón

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Aún no son todo lo duraderas que los usuarios desearíamos, pero las baterías ya han llegado a su siguiente fase: un grupo de investigadores ha hallado la forma de crear baterías flexibles con cualquier forma y sobre cualquier superficie.

Más allá de su decepcionante duración y de los constantes problemas que rodean la vida de una batería, no parece que se haya innovado mucho en lo que respecta a la forma de ese elemento clave para el almacenamiento de energía de nuestros dispositivos.

La última innovación en materia de baterías llega del Instituto Nacional de Ciencia y Tecnología de Ulsan, en Corea del Sur. Allí, el equipo dirigido por el profesor Sang-Young Lee ha hallado la forma de imprimir en 3D baterías flexibles sobre cualquier superficie y con cualquier forma.

Hasta ahora, la forma de las baterías ha sido básicamente la misma debido a las propiedades de sus componentes. Los electrodos y las membranas de separación de una batería de ion litio convencional se apilan y se empaquetan en esa caja que los usuarios podemos ver al quitarle la carcasa a nuestro smartphone. Posteriormente, son inyectados los electrolitos líquidos, que son altamente combustibles.

Crear baterías con otras formas era, hasta ahora, prácticamente imposible. Por una parte, es necesaria esa caja sólida para evitar que haya fugas del electrolito y, por otro lado, la membrana de separación es imprescindible para que los electrodos de la batería no entren en contacto entre sí.

Sin embargo, la investigación del profesor Lee y su equipo ha demostrado que es posible fabricar baterías flexibles que tengan cualquier forma. Todo, haciendo que esas membranas de separación pasen a mejor vida: ahora el electrolito es una pasta imprimible que, además, hace las veces de membrana aislante.

Para demostrar las posibilidades de estas baterías denominadas PRISS (siglas de ‘Printable Solid-State’, “imprimible en estado sólido” en castellano), los investigadores imprimieron algunas con las formas más variadas.

Así, imprimieron una batería en el interior de una jarra y con forma de corazón y otra directamente sobre unas gafas hechas de papel con las que los investigadores querían hacer alusión a las Google Glass.

Precisamente, es ahí donde estará la máxima utilidad de estas baterías imprimibles con cualquier forma: en la internet de las cosas y los wearables que están por venir.

De esta forma, accesorios futuristas como la ropa inteligente no irán necesariamente asociados a incómodas baterías rectangulares como un ladrillo hechas a imagen y semejanza de las que utilizamos a día de hoy en nuestros móviles. Su energía podría estar almacenada en láminas flexibles cuya forma se adaptará perfectamente al accesorio en cuestión.

Por ahora, los investigadores han logrado demostrar que su creación es tan eficiente como cualquier batería. Ahora solo falta el elemento clave: lograr que la duración de las baterías, flexibles o no, nos permitan olvidar qué es un enchufe.

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