QUISHING
El truco de la Policía para evitar estafas con códigos QR: fácil y rápido
Los estafadores utilizan un código QR para engañar a la víctima: simplemente escaneas el código y te lleva a una página web que parece oficial, pero en realidad es falsa y está diseñada para robar tus datos.

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Los códigos QR están por todas partes: en restaurantes, parkímetros, paquetes o incluso carteles en la calle. Son rápidos, cómodos y los usamos casi sin pensar. Pero también tienen su parte mala: los ciberdelincuentes los aprovechan para estafar.
Este tipo de fraude tiene nombre: quishing. Básicamente, es como del phishing de toda la vida, pero en lugar de llegar por SMS o correo electrónico, utiliza un código QR para engañar a la víctima. Escaneas el código y te lleva a una página web que parece oficial, pero en realidad es falsa y está diseñada para robar tus datos.
El problema es que estos QR pueden aparecer en cualquier sitio. Desde la Policía Nacional advierten que pueden estar en lugares tan comunes como la carta de un restaurante, un parquímetro o incluso un aviso en el coche. Además, los estafadores lo tienen fácil, porque pueden colocar una pegatina con un código falso encima de uno verdadero sin que apenas se note.
Una vez escaneado, todo ocurre muy rápido. En un solo toque puedes acabar en una web que imita a la perfección a la original, y si introduces tus datos, estos acaban directamente en manos de los delincuentes.
Para evitar caer en esta trampa, la Policía insiste en un truco tan sencillo como efectivo: fijarse en el enlace antes de abrirlo. Tanto en Android como en iPhone es posible configurar la cámara para que muestre la dirección web completa antes de acceder.
En el caso de iPhone (desde la aplicación de la cámara) debes ir a Ajustes > Cámara y activar 'Escanear códigos QR'. En Android (desde Google Lens): Configuración > Lens y desactivar 'Abrir URLs automáticamente'.
Esto permite comprobar si el dominio es realmente el oficial. Y ahí es donde suelen fallar los estafadores, ya que aunque copian muy bien las páginas, las direcciones web suelen tener detalles sospechosos, como letras cambiadas, palabras añadidas o dominios extraños.
Así que la próxima vez párate unos segundos para revisar el enlace. Este pequeño gesto puede salvarte de mucho.
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