¿CUÁLES UTILIZAS TÚ?
Los auriculares que más dañan tu oído, según los expertos
Además, en lugares ruidosos, tendemos a subir automáticamente el volumen para aislar el sonido exterior, lo que multiplica el impacto en el oído interno.

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Los auriculares se han convertido en una extensión de nosotros: música en el metro, videollamadas en la calle o podcast mientras cocinamos. Pero lo que muchos no saben es que no todos los tipos de auriculares afectan igual a la salud del oído. Y según los expertos, algunos pueden ser mucho más dañinos de lo que imaginamos.
La doctora en audiología Mary Williams en Houston Methodist, explica que los auriculares de diadema son la opción más segura para los oídos. Al no introducirse directamente en el canal auditivo, reducen la presión sobre el tímpano y el riesgo de daño auditivo. Además, aíslan mejor del ruido exterior, lo que evita subir el volumen en exceso.
Por el contrario, los intrauditivos (como los típicos AirPods) transmiten el sonido de forma más directa al oído interno, y su uso prolongado a volúmenes altos puede provocar pérdida auditiva, zumbidos o incluso inflamación del conducto auditivo.
El especialista recomienda mantener el volumen por debajo del 60% y hacer pausas cada hora. También insiste en la limpieza regular de los auriculares y en mantener una ecualización equilibrada, ya que los graves y agudos excesivos pueden dañar las fibras auditivas. En resumen: escuchar con cabeza es la mejor forma de seguir disfrutando del sonido sin poner en riesgo tu oído.
A esto se suma un factor que muchas veces pasa desapercibido: el tiempo acumulado de exposición. No se trata solo de cuánto volumen utilizamos en un momento puntual, sino de cuántas horas al día pasamos con sonido directo en los oídos. La rutina actual (trayectos largos, jornadas híbridas y ocio digital constante) hace que el uso de auriculares se prolongue más de lo que creemos, convirtiendo un hábito aparentemente inofensivo en un riesgo silencioso si no se gestiona con moderación.
Además, el entorno influye más de lo que pensamos. En lugares ruidosos, como el transporte público o la calle, tendemos a subir automáticamente el volumen para aislar el sonido exterior, lo que multiplica el impacto en el oído interno. Por eso, más allá del tipo de dispositivo, la clave está en adoptar hábitos conscientes: elegir bien el modelo, ajustar el volumen con criterio y permitir que el oído descanse. Cuidar la audición no es una cuestión estética ni tecnológica, sino de salud a largo plazo.
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