Podría ser el nombre de una película de ciencia ficción, pero no escucharás hablar de la ‘enfermedad X’ en las salas de ningún cine, sino en círculos sanitarios.

La Organización Mundial de la Salud (OMS) ha bautizado con este intrigante nombre a una epidemia global que podría afectarnos potencialmente en el futuro. Necesita un apelativo así de misterioso porque tanto su causa como sus secuelas son aún desconocidas.

A pesar de que el patógeno responsable del problema no se ha descubierto todavía, la inminentemente alta probabilidad de que exista y haga de las suyas hace que tenga ya un hueco en el catálogo de la OMS de futuras epidemias potenciales para las que no existen medidas paliativas o estas son insuficientes.

Si bien puede parecer extraño que el organismo alerte sobre una amenaza aún desconocida, lo cierto es que los expertos tienen casi la certeza de que la ‘enfermedad X’ se convertirá en una realidad.

Por eso, la OMS la ha incluido en la última actualización de su lista de enfermedades prioritarias y advierte sobre la importancia de estar preparados para combatirla.

El documento, publicado por primera vez en el 2015, es revisado anualmente. Este año, la OMS ha puesto especial énfasis en el futuro: alertando sobre la amenaza de la ‘enfermedad X’ quiere no solo concienciar sobre sus riesgos, sino también inspirar investigaciones y proyectos para elaborar planes y desarrollar herramientas que permitan actuar con rapidez en el futuro, sobre todo en el diseño de vacunas y pruebas diagnósticas.

Aunque no se conoce aún el origen de la enfermedad, hay algunas fuentes probables, incluyendo virus que han aumentado en virulencia (como el zika), virus procedentes de fugas de laboratorios o utilizados como armas biológicas e infecciones de origen animal. Prepararnos para actuar ante un problema sanitario de este calibre es fundamental para combatirlo si se convierte en realidad.