JUEGOS EN EQUIPO Y DE DESTREZA

Realizar gymkanas y juegos de orientación disminuye el riesgo de padecer alzhéimer

"La vida moderna puede carecer de los desafíos cognitivos y físicos específicos que el cerebro necesita para prosperar", según los autores del estudio de la Universidad McMaster, de Canadá.

Realizar gymkanas y juegos de orientación

Realizar gymkanas y juegos de orientación Kayla Da Silva/McMaster University

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El cerebro humano evolucionó debido en gran parte a las duras condiciones ambientales que nuestros antepasados debieron enfrentar. El problema es que la vida moderna carece de muchos de estos desafíos (físicos y cognitivos) que nuestro cerebro sigue considerando necesarios para prosperar.

El sustituto actual más cercano a la a la actividad de cazadores-recolectores es el deporte de orientación, una disciplina que combina de forma natural y simultánea el ejercicio físico y el desafío cognitivo. El objetivo de la orientación es navegar corriendo lo más rápido posible por un territorio desconocido, encontrando una serie de puntos de control usando solo un mapa y una brújula. Es un deporte que exige el cambio frecuente entre diferentes tareas mentales como por ejemplo tomar decisiones rápidas, dosificar el esfuerzo o la propia orientación.

En términos mentales leer un mapa depende de una perspectiva en tercera persona relativa al entorno. Los orientadores deben traducir rápidamente esa información en relación con sus propias posiciones dentro del entorno y hacerlo en tiempo real mientras se están moviendo. Es, en pocas palabras, una gymkana en grandes espacios y con límite de tiempo. Y practicarlo podría ayudar a nuestro cerebro.

Al menos esta es la teoría de un equipo de científicos liderados por Jennifer Heisz, experta en salud mental de la Universidad McMaster. El equipo de Heisz planteó la hipótesis de que nuestro cerebro evolucionó hace miles de años para adaptarse al entorno hostil mediante la creación de nuevas vías neuronales que surgieron de la orientación y la memoria. Para confirmar la teoría, analizaron el impacto de la orientación en mejoras de la función cognitiva comparando el cerebro de quienes practican esta disciplina y quienes no. En total 158 voluntarios entre los 18 y 87 años con diversa experiencia en orientación (ninguna, intermedia, avanzada y élite).

Los resultados, publicados en 'PlosOne', muestran un incremento en la capacidad de cognición espacial independientemente de la edad, el sexo y la actividad física habitual en aquellos que practican este deporte. De acuerdo con los autores, esto sugiere que la orientación puede ser una intervención eficaz para prevenir el deterioro cognitivo vinculado a la memoria y la navegación espacial relacionado con la edad.

Se trata, según Heisz de un caso "órgano que no se usa, órgano que se atrofia" por decirlo de un modo sencillo: "La vida moderna puede carecer de los desafíos cognitivos y físicos específicos que el cerebro necesita para prosperar – explica la autora en un comunicado – . Cuando se trata de entrenamiento cerebral, las demandas físicas y cognitivas de la orientación tienen el potencial de ser más efectivas que solo hacer ejercicio. En ausencia de navegación activa, corremos el riesgo de perder esa arquitectura neuronal".

Con esto Heisz apunta directamente a la enfermedad de Alzheimer, en la que la pérdida de la capacidad de orientarse es uno de los primeros síntomas y afecta a la mitad de las personas que sufren de ella, incluso en la etapa más leve de la enfermedad.

Los autores sugieren que hay dos formas sencillas de incorporar más orientación en la vida diaria: apagar el GPS y usar un mapa para encontrar el camino cuando viaja y desafiarse a sí mismo, espacialmente, usando una nueva ruta para correr, caminar o andar en bicicleta.

"La orientación es en gran medida un deporte para toda la vida – concluye Heisz –. A menudo se pueden ver participantes de edades comprendidas entre los 6 y los 86 años participando de ella. Mi participación en este deporte me ha permitido comprender el proceso detrás del aprendizaje de las habilidades de navegación y me ha inspirado para investigar la singularidad de la orientación y la importancia científica que este deporte puede tener en la población que envejece".

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