UNA DIETA CÓSMICA

UNA DIETA CÓSMICA

¿Qué comen los astronautas para sobrevivir en el espacio?

Los astronautas están expuestos a una mayor radiación, a niveles de dióxido de carbono más elevados, a una baja humedad y a los efectos de la microgravedad. Para que su cuerpo pueda soportar estas condiciones, es importante que lleven una dieta nutritiva y equilibrada.

Dieta astronauta
Dieta astronauta | NASA
Lucía Caballero
  Madrid | 29/05/2019

Imagina que tu cocina no tuviese frigorífico. Y que no pudieses comprar todos esos alimentos que te encantan porque tampoco puedes ir al supermercado. Lo único que tienes en casa es un montón de comida envasada y algunas frutas y verduras cuyo sabor deja bastante que desear.

Añade las dificultades de vivir en una cápsula espacial y flotar continuamente et volilà: ya te haces una idea de cómo es la vida de los astronautas que viven en la Estación Espacial Internacional (EEI) y de lo difícil que lo tienen para seguir una dieta equilibrada y sabrosa.

Si aquí en la Tierra la nutrición es fundamental para cualquier persona, en el espacio toma aún mayor importancia. Las duras condiciones ambientales a las que se enfrentan los viajeros cósmicos tienen un gran impacto en su salud y determinan sus necesidades alimentarias: están expuestos a mayores niveles de radiación y dióxido de carbono, a una baja humedad y a los efectos de la microgravedad.

Dieta astronauta | NASA

Todos estos factores tienen consecuencias para su salud física y mental. A corto plazo, pueden sufrir alteraciones en el estado de ánimo y el rendimiento o daños en los riñones. A largo plazo, los efectos van desde a la pérdida ósea y muscular al debilitamiento de la respuesta inmunitaria o la pérdida de visión. Una situación que puede verse agravada si se sobrecargan de trabajo.

Una ‘app’ para registrar comidas

Para prevenir estos problemas, existen equipos de científicos y médicos en la Tierra que controlan la nutrición de los habitantes de la EEI. Estos usan una aplicación instalada en una tableta para llevar un registro de todo lo que comen en tiempo real, una información muy útil para que los expertos puedan llevar un seguimiento e indicarles posibles cambios.

También analizan el estado de salud de los astronautas para detectar variaciones en su masa corporal u otras alteraciones en su organismo causadas por las condiciones de microgravedad. Un menú poco variado y una agenda de trabajo demasiado cargada pueden llevar a una ingesta insuficiente o a deficiencias nutricionales que pueden conducir a la pérdida de peso, hueso y músculo o producir efectos cardiovasculares.

Los alimentos que llegan a la EEI en los cargueros espaciales están envasados y son autoestables, es decir, no necesitan refrigeración. Entre ellos figuran conservas de atún, tubos rellenos de carne, cremas de chocolate, frutos secos y galletas. Aunque hay también recetas más elaboradas, como un ramen rehidratable.

Dieta astronauta | NASA

La mayoría de productos han sufrido algún tipo de tratamiento para garantizar su buen estado: están termoestabilizados, ionizados, deshidratados, congelados o convertidos en polvo (como el café). En el pasado era impensable, pero hoy en día la estación recibe también frutas y vegetales frescos, que aportan importantes dosis de fibra y vitaminas a sus habitantes.

En general, la dieta de los astronautas no debería superar las 2.500 calorías diarias y debería incluir abundantes líquidos y un 15% de proteínas, un 30% de lípidos y un 50 % de hidratos de carbono.

Nutrición humana, en la Tierra y el espacio

En la Tierra, los investigadores de agencias espaciales, universidades y centros de investigación trabajan para desarrollar nuevos formatos para los alimentos espaciales y alternativas, como los cultivos, que puedan utilizarse en largos viajes y misiones en el futuro.

Además, los datos nutricionales que envían los astronautas aportan información útil también para los que vivimos en el planeta azul. “Hemos aprendido cosas nuevas sobre cómo la nutrición puede tener efectos sobre todos los sistemas humanos, incluidos los efectos dietarios sobre la pérdida ósea, que afecta a las personas mayores en particular, y cómo tratar mejor esta y otras afecciones”, ha explicado Scott M. Smith, nutricionista de la NASA.

Afortunadamente, en la Tierra tenemos una gran diversidad de alimentos para cubrir todas nuestras necesidades nutricionales. Y frigoríficos para conservarlos.

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