Cuando una persona padece un episodio de cataplexia, puede sentir debilidad muscular e, incluso, desmayarse. La cataplexia o cataplejía es un síntoma característico de las personas que sufren narcolepsia, o deseo irresistible de dormir. Actualmente, se estima que un 70% de los pacientes con narcolepsia presentan también episodios de cataplexia.

El fenómeno de la cataplexia puede hacer que los músculos del cuerpo se relajen, debilitándose de forma súbita y pudiendo ocasionar caídas y lesiones. Esta debilidad muscular es variable, ya que puede solamente relajar la mandíbula o las rodillas o, por el contrario, causar una parálisis transitoria de todo el cuerpo.

Mientras se padece un episodio de cataplexia, la persona afectada puede también presentar dificultades en la pronunciación de palabras o alteraciones visuales como la visión borrosa o doble.

Estos episodios son considerados como una intrusión de los procesos que regulan el sueño, especialmente en el estado de vigilia. Sin embargo, cuando estos incidentes ocurren debidos a la cataplexia, la persona está consciente.

Normalmente, los episodios de cataplexia son breves, y duran entre 30 segundos y dos minutos. Las causas de estos incidentes son emociones intensas, como cuando una persona ríe, llora o siente miedo.

El tratamiento normal para los pacientes con episodios de cataplexia se lleva a cabo con fármacos. El oxibato de sodio o el gammahidroxibutirato son dos de los medicamentos que regulan la somnolencia diurna y reducen las posibilidades de sufrir cataplejía en cualquier momento.

¿Cómo se relacionan cataplexia y narcolepsia?

La cataplexia se da, de forma casi exclusiva, en los pacientes que sufren narcolepsia. Es muy poco frecuente que una persona sin narcolepsia experimente episodios de cataplexia. La narcolepsia es un trastorno del sueño que consiste en la aparición de procesos del sueño REM, como movimientos oculares rápidos en la vigilia, que es el estado de consciencia de la persona.

Mientras la persona con narcolepsia está despierta, puede sufrir ataques de sueño, a pesar de haber descansado el tiempo suficiente. Otros síntomas de esta enfermedad autoinmune son la hipersomnolencia diurna o la aparición de alucinaciones y parálisis del sueño cuando la persona está consciente.

Este padecimiento puede estar debido a los bajos niveles de la hormona orexina, presente en el líquido cefalorraquídeo, situado en el encéfalo y en la médula espinal.

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