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Ola de calor: qué le pasa a tu cuerpo con las altas temperaturas y cómo protegerte

España vive la primera ola de calor del verano, con temperaturas que se mueven entre los 35 y más de 40 grados en buena parte del país. ¿Que le ocurre al cuerpo cuando llega el calor? Te lo explicamos aquí.

Ola de calor en Córdoba

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El verano llega pisando fuerte y el cuerpo lo nota. Con los termómetros rozando los 40 grados, el organismo se ve obligado a trabajar para mantener su temperatura bajo control.

El cuerpo humano funciona dentro de un margen térmico muy estrecho. Según el Ministerio de Sanidad, una persona sana tolera una variación de unos 3 grados en su temperatura interna sin que sus capacidades físicas y mentales se vean afectadas de forma importante, y es a partir de los 37 grados cuando se dispara una reacción fisiológica de defensa para no acumular más calor.

La termorregulación es la que se pone a prueba durante una ola de calor. Mientras puede, el organismo activa mecanismos como la sudoración para refrescarse y compensar el exceso. El problema llega cuando esas defensas no dan abasto: si el cuerpo no logra equilibrar las variaciones de su temperatura, sus funciones vitales empiezan a alterarse.

El Ministerio de Sanidad ordena estos problemas de menor a mayor gravedad: desde los calambres y la deshidratación hasta la insolación y, en el extremo más serio, el golpe de calor. Este último es el más peligroso, ya que puede derivar en complicaciones multiorgánicas, con síntomas como inestabilidad al caminar, convulsiones e incluso coma. Y su impacto no es igual para todos: el envejecimiento y las enfermedades previas pesan a la hora de determinar el nivel de daño.

Ola de calor en España
Ola de calor en España | EFE

Quiénes corren más riesgo

No todas las personas afrontan el calor en igualdad de condiciones. Entre los grupos más vulnerables, Sanidad señala a los mayores de 65 años, los lactantes y menores de 4 años, las mujeres gestantes y quienes padecen enfermedades cardiovasculares, respiratorias, mentales o crónicas, como la diabetes o la obesidad. También están más expuestas las personas que siguen ciertos tratamientos médicos o que consumen alcohol y otras drogas.

A esos factores personales se suman otros ambientales y sociales: vivir solo, no tener hogar, habitar viviendas que se recalientan, trabajar al aire libre o en entornos muy calurosos, o vivir en zonas muy urbanizadas. La exposición continuada durante varios días a temperaturas altas que tampoco bajan por la noche agrava todavía más la situación.

Cómo protegerte según los expertos

Frente a este escenario, las autoridades sanitarias insisten en una serie de recomendaciones básicas.

  • Beber agua o líquidos con frecuencia, aunque no se sienta sed.
  • Evitar las bebidas con alcohol, cafeína o muy azucaradas, porque favorecen la deshidratación.
  • Permanecer en lugares frescos, a la sombra o climatizados.
  • Reducir la actividad física y evitar el deporte al aire libre en las horas centrales del día.
  • Usar ropa ligera, holgada y de colores claros.
  • Tomar comidas ligeras que ayuden a reponer las sales perdidas por el sudor.
  • No dejar nunca a nadie dentro de un vehículo estacionado y cerrado.
  • Prestar especial atención a los grupos vulnerables (mayores, menores, embarazadas y enfermos crónicos).
  • Consultar a un profesional sanitario si los síntomas relacionados con el calor se prolongan más de una hora.

¿Tienes todo listo para sobrevivir a los días más calurosos del verano?

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