SEGÚN UNA REVISIÓN CIENTÍFICA

Estos ejercicios podrían evitar que el cáncer reaparezca

Aunque la actividad física debería formar parte del seguimiento de los pacientes cuando sea segura y adecuada, cada caso es diferente.

Un grupo de personas haciendo ejercicio

Un grupo de personas haciendo ejercicio Pexels

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Hacer ejercicio después de superar un cáncer podría tener beneficios que van más allá de recuperar la fuerza y combatir el cansancio. Tal y como revela el medio Mirror, una revisión científica publicada en el British Journal of Sports Medicine apunta a que la actividad física puede reducir el riesgo de que el cáncer reaparezca y ayudar a los pacientes a vivir más tiempo.

El análisis reunió datos de 123 estudios y 21 ensayos clínicos, con unos 8.500 participantes. Los pacientes que incorporaban ejercicio a su recuperación tenían un 17% menos de probabilidades de sufrir una recaída antes de morir y un 23% menos de riesgo de morir. Además, presentaban un 18% menos de probabilidades de morir por cualquier causa y un 26% menos de morir específicamente por cáncer.

Los tipos de cáncer más estudiados fueron el cáncer de mama, seguido por los de intestino y páncreas. Los investigadores señalan que el ejercicio aeróbico, como caminar rápido, correr, nadar, montar en bicicleta o bailar, puede mejorar la condición cardiovascular y favorecer determinados procesos del sistema inmunitario. Combinarlo con ejercicios de fuerza, como sentadillas, pesas o flexiones, también puede ayudar a recuperar la masa y la fuerza muscular.

Los científicos creen que la actividad física podría influir en distintos mecanismos relacionados con el cáncer, como la respuesta inmunitaria, el flujo sanguíneo de los tumores, los niveles de algunas hormonas y la capacidad de los músculos para utilizar glucosa. También podría favorecer la reparación del daño en el ADN. Son posibles mecanismos, no una explicación definitiva de por qué el ejercicio reduce las recaídas.

El cáncer puede reaparecer incluso después de tratamientos como la quimioterapia o la cirugía, pero hacer ejercicio no garantiza que un tumor no vuelva. Los autores consideran que la actividad física debería formar parte del seguimiento de los pacientes cuando sea segura y adecuada, pero los expertos recuerdan que cada caso es diferente. Por eso, después de un tratamiento contra el cáncer, es importante consultar con el equipo médico qué tipo de ejercicio y qué intensidad son apropiados.

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