¿SE PODRÍA ADAPTAR ESTE PROCESO NATURAL?

Esta enfermedad tiene potencial para regenerar hígados

De acuerdo con un reciente estudio, la lepra, una de las enfermedades más antiguas y persistentes del mundo, podría usarse en regeneración de hígados.

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Los humanos no evolucionamos solos. A nuestro lado o mejor dicho dentro nuestro hay decenas de millones de microbios que nos han acompañado en nuestro viaje evolutivo. Y nosotros a ellas. Lo que no queda claro es si se heredan, como sostienen ciertos científicos o si es el medio ambiente y la alimentación la responsable de esta convivencia o connivencia…

Obviamente hay bacterias beneficiosas para los humanos y otras no tanto. Y, en el medio está la Mycobacterium leprae, responsable de una de las enfermedades más antiguas: la lepra. ¿Por qué en el medio si se trata de una enfermedad? Porque también podría tener algo que decir en la regeneración de órganos, más precisamente del hígado.

La regeneración de órganos es un ámbito muy complejo de la ciencia que se centra en el rejuvenecimiento y en el tratamiento de enfermedades crónicas o disfunciones. El uso de “miniórganos” ha resultado ser muy beneficioso… hasta cierto punto. Cuando entran en juego variables como la complejidad de un órgano en constante relación con otros, los mini órganos no dan la talla. Uno de los más estudiados en este sentido es el hígado, principalmente gracias a sus capacidades naturales de regeneración.

De hecho el hígado es un órgano modélico a la hora de estudiar el crecimiento y la regeneración ya que, a diferencia de otros órganos, el hígado adulto tiene la capacidad de recuperar la masa previa después de la pérdida de tejido. Hasta cierto punto lógicamente. Si bien es cierto que se ha conseguido la regeneración de hígados de ratones mediante la generación de células madre y células progenitoras, uno de los efectos secundarios ha sido la producción de células tumorales. ¿Cómo encontrar el equilibrio y alcanzar una regeneración sin efectos secundarios graves? Aquí es cuando aparece la lepra.

Un equipo de científicos, liderado por Anura Rambukkana, ha descubierto que los parásitos asociados con la lepra pueden reprogramar las células para aumentar el tamaño del hígado en animales adultos sin causar daños, cicatrices ni tumores.

Los resultados, publicados en 'Cell Reports Medicine', sugieren la posibilidad de adaptar este proceso natural para renovar hígados envejecidos y aumentar la esperanza de vida, pero también podría ayudar a que los hígados dañados recuperen su salud, reduciendo así la necesidad de un trasplante, que actualmente es la única opción en ciertas dolencias terminales.

¿Cómo funciona esta capacidad de la bacteria responsable de la lepra? El equipo de Rambukkana infectó a 57 armadillos, un huésped natural de la bacteria de la lepra, con el parásito vinculado a la misma y comparó sus hígados con los de armadillos no infectados y con los que resultaron resistentes a la infección. Lo que descubrieron fue que los animales infectados desarrollaron hígados que si bien eran más grandes, seguían siendo sanos y no presentaban cicatrices ni células tumorales, algo que no ocurrió con los armadillos no infectados ni con los resistentes a la enfermedad.

Esto se debería a que las bacterias se habrían apropiado de la capacidad regenerativa del hígado para aumentar el tamaño del órgano y, por lo tanto, para proporcionarle más células dentro de las cuales crecer. Los científicos también descubrieron varios indicadores de que los principales tipos de células hepáticas, conocidas como hepatocitos, habían alcanzado un estado "rejuvenecido" en los armadillos infectados.

Las bacterias habrían reprogramado las células hepáticas, devolviéndolas a la etapa anterior de las células progenitoras, gracias a ello pudieron desarrollar nuevos tejidos hepáticos. El equipo tiene la esperanza de que el descubrimiento tenga el potencial de ayudar en el tratamiento de las enfermedades del hígado, que actualmente son responsables de dos millones de muertes al año.

"Si podemos identificar cómo las bacterias hacen crecer el hígado como un órgano funcional sin causar efectos adversos en los animales vivos – concluye Rambukkana en un comunicado –, podremos traducir ese conocimiento para desarrollar intervenciones terapéuticas para rejuvenecer hígados envejecidos y regenerar tejidos dañados".

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