Algunos de los residuos que generamos seguirán ahí cuando nosotros ya no estemos. Esta es la razón que ha motivado a la organización sin ánimo de lucro WWF a crear el streaming más largo de la historia. Una retransmisión en vivo que consiste en mostrar el proceso de degradación de una botella de plástico tirada en la arena de una playa.

449 años es el tiempo que falta para que esta botella se "desintegre", es decir, al tratarse de un material que no es biodegradable, el plástico se va descomponiendo sin llegar a desaparecer del todo. Los rayos solares y el oleaje de los océanos inciden sobre el plástico y aceleran este proceso.

El plástico se va fragmentando en trozos cada vez más pequeños, conocidos como microplásticos: partículas y nanopartículas que afectan principalmente a las playas y los océanos. Un ejemplo de esto son las grandes islas de residuos plásticos que se han formado en los océanos. En total se tiene constancia de cinco: dos en el Pacífico, dos en el atlántico y una en el índico.

Según el informe 'Plásticos en los océanos: datos, comparativas e impactos' de Greenpeace España, cada día se abandonan 30 millones de latas y botellas en España. Cada año se producen 500 mil millones de botellas de plástico y se han encontrado plásticos a 10.000 metros de profundidad.

¿Cuáles son los objetos más comunes que contaminan las playas?

En el año 2016, el Ocean Conservancy realizó un listado de los objetos más comunes que se habían recolectado en las playas y en las zonas costeras:

Colillas

Fragmentos de plástico inferiores a 2,5 cm

Botellas de plástico

Envoltorios

Tapones de botellas de plástico

Pajitas

Se estima que para el año 2050 haya en el océano más cantidad de plástico que de peces. A pesar de que según la Organización Mundial de la Salud, no existen evidencias de que estos plásticos afecten a la salud de los seres humanos. Sin embargo, estos sí que causan daños en los animales. Los microplásticos son ingeridos por la fauna marina causándoles problemas tanto en su físico como en su intestino y, además, algunos de estos fragmentos puede llegar hasta nosotros por la cadena alimentaria.

El objetivo de WWF es acabar concienciar y llamar la atención de los jefes de estado para que pongan medidas frente a esta crisis de contaminación: "Ya hay probablemente 150 millones de toneladas métricas de plástico en los océanos porque este problema fue ignorado durante décadas. Necesitamos urgentemente un acuerdo de las Naciones Unidas para poner fin a las fugas de plásticos en los mares para 2030 (…) Cada país es parte de esta crisis del plástico. Y cada uno de ellos debe ser parte de la solución: necesitamos una respuesta global unida, con los gobiernos del mundo responsables de acabar con la contaminación de los plásticos marinos".

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