SEGÚN UN NUEVO ESTUDIO

Dos medidas corporales podrían revelar un mayor riesgo de muerte y ninguna es el IMC

Un estudio con más de 5.600 adultos relaciona la combinación de grasa abdominal y poca fuerza muscular con casi el doble de riesgo de morir durante el seguimiento.

Mujer mayor haciendo ejercicios de fuerza

Mujer mayor haciendo ejercicios de fuerza iStock

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El IMC es una de las medidas más utilizadas para valorar el peso corporal, pero no distingue, por ejemplo, entre grasa y músculo ni indica dónde se acumula la grasa. Ahora, un estudio publicado en Archives of Gerontology and Geriatrics ha analizado otra combinación de medidas: el tamaño del abdomen y la fuerza de agarre de la mano.

Los investigadores analizaron a 5.674 adultos de Estados Unidos, a los que siguieron durante una media de 6,75 años. Durante ese periodo se produjeron 373 muertes. Quienes presentaban al mismo tiempo un abdomen con mayor acumulación de grasa y una fuerza de agarre baja en relación con su tamaño corporal tenían un riesgo de mortalidad un 97% mayor que el grupo de referencia.

La grasa abdominal se estimó mediante el diámetro abdominal sagital, una medida del abdomen que puede aportar información sobre la grasa acumulada en esa zona. Por sí sola, esta medida no mostró una asociación significativa con la mortalidad. En cambio, una fuerza de agarre relativa baja sí se relacionó con un mayor riesgo, aunque la combinación de ambas medidas fue la que mostró la asociación más elevada.

Los investigadores denominan a esta combinación obesidad dinapénica, es decir, la coexistencia de exceso de grasa y debilidad muscular. Estudios anteriores ya habían relacionado este perfil con un mayor riesgo de mortalidad; un metaanálisis publicado en 2025 estimó un riesgo un 73% mayor, aunque con diferencias importantes entre los estudios.

El resultado no significa que tener barriga o poca fuerza vaya a provocar una muerte prematura, ni que estas medidas permitan predecir el futuro de una persona. Se trata de una asociación observada en un estudio de cohorte y todavía hace falta más investigación para determinar si estas mediciones pueden incorporarse de forma habitual a la práctica clínica.

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