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UNA CUESTIÓN DE SUEÑO

Dormir mal puede afectar a tu forma de ver al resto, según un estudio

Tener falta de sueño te influye en muchos más aspectos de los que te imaginas y un grupo de científicos lo ha relacionado con cómo percibimos a los demás.

Hyliacom

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¿Alguna vez has tenido la impresión que dormir poco o mal te afecta? Seguro que a veces sientes que has empezado el día con el pie izquierdo o que estás de peor humor o irritable porque no has dormido lo suficiente. Bien, pues un estudio de la Universidad de Uppsala en Suecia ha ido un paso más allá.

El estudio, encabezado por el Departamento de Ciencias Quirúrgicas, analizó la influencia del sueño en nuestra percepción. Así, se tomó una muestra final formada por 45 participantes (25 hombres y 20 mujeres) para determinar cómo afecta la falta de sueño en cómo percibimos los rostros de otras personas.

Sobre el experimento: 24 rostros a analizar

La media de edad de los participantes era de 25 años y el experimento se dividió en dos condiciones separadas como mínimo por una semana. Todos los participantes serían expuestos al experimento tras una noche de privación de sueño y una noche con descanso de ocho horas.

Los participantes fueron expuestos a 24 imágenes. Las imágenes pertenecían a actores y estaban clasificadas según emociones (feliz, temeroso, enojado y neutral) y sexo (tres imágenes pertenecían a hombres y tres a mujeres).

Debían evaluar cada rostro durante cinco segundos y determinar en una escala de 0 a 100 hasta tres parámetros: si los rostros presentados tenían una imagen saludable, atractiva y confiable.

¿Cómo nos afecta la falta de sueño?

Todos fueron expuestos a las mismas imágenes mientras que un hardware de seguimiento ocular detectaba lo que estaban mirando en tiempo real. Tras realizar el experimento, los investigadores descubrieron que cuando los participantes no habían dormido tenían una impresión más negativa que cuando sí habían dormido las ocho horas.

De esta forma, cuando las personas eran privadas del sueño veían los rostros que expresaban enfado mucho menos fiables y menos saludables y, al mismo tiempo, calificaban a las personas con expresión neutral o temerosa como menos atractivas.

De este experimento se puede sacar que la pérdida de sueño no se asocia solo con la pérdida de energía e irritabilidad de quien no duerme, sino que también puede influir en que obtengamos impresiones sociales más negativas de los demás y, por tanto, que nuestra interacción social se reduzca esos días.

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