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OLVIDABA CONTINUAMENTE SU PERSONAJE

El hombre que perdió su personalidad y plagió la de su peluquera

Esta es la historia de un hombre que, tras sufrir un accidente de coche, perdió el sentido de la identidad y comenzó a imitar la personalidad de otros. Se convirtió en peluquera, restaurador de arte e incluso cura. Después de una o dos horas, olvidaba su personaje.

El ciudadano polaco plagiaba la identidad de otras personas con las que se cruzaba, como su peluquera

Alden Chadwick en Flickr CC El ciudadano polaco plagiaba la identidad de otras personas con las que se cruzaba, como su peluquera

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Un ginecólogo polaco entra en una peluquería, se sienta y mientras una joven profesional le corta el pelo, le arrebata las tijeras sin explicación alguna. La chica de veinte años le pide varias veces que, por favor, le devuelva el instrumento, pero el cliente se ofusca y le grita que no puede quitarle su medio de vida.

Al relato no le sigue la típica pregunta de “¿cómo se llama le película?” ni le falta un final que lo convierta en chiste. Se trata del caso de un paciente al que se enfrentaron los especialistas de un hospital de Polonia en 1998: el único cuadro conocido de ‘síndrome de la identidad prestada’, descrito por un equipo de investigadores de distintas universidades polacas en la revista científica Medical Science Monitor.

Debido a un trastorno cognitivo, el médico de 43 años, que nombran solo como PA, había perdido el sentido de la identidad. Por eso adoptaba inconscientemente la personalidad de otros, asumiendo su rol como propio.

Todo empezó después de un grave accidente de tráfico. Incluso el comienzo de la historia parece de película: antes de que el coche donde viajaba con su mujer se estrellara contra un árbol, ambos habían discutido porque ella descubrió su infidelidad (una de tantas, según documentan los investigadores). Él sufrió varios traumatismos en la cabeza, que provocaron daños en los lóbulos frontal y temporal, mientras que su mujer no tuvo heridas importantes.


El ciudadano no se reconocía a sí mismo ni a los miembros de su familia | Peter Dutton en Flickr CC

Después de estar en coma durante 63 días y padecer otros 98 de amnesia postraumática, el cerebro de PA nunca llegó a recuperarse del todo. No reconocía a su familia, negaba que su perro fuera aquella “bola de pelo” que le ladraba (tampoco el can parecía identificarle) y la mujer con la que mantenía un romance se había convertido en una extraña.

Entonces, comenzó también a mostrar el comportamiento mencionado: actuar como otra persona u objeto de su alrededor. Cada ‘interpretación’ no duraba más de dos horas. Aunque los investigadores no saben cómo elegía a los individuos, todos eran menores de 30 años.

Transcurrido este tiempo, olvidaba la personalidad postiza. Si se lo sugerían, adoptaba la suya propia, pero muchas veces, si no obtenía ninguna indicación, decía ser mecánico de coches. Una profesión que, según descubrieron los investigadores, siempre había querido ejercer y a la que tuvo que renunciar por la negativa de su madre.

Además de la historia de la peluquería, los investigadores citan otros episodios del caso que podrían servir de idea a muchos guionistas de cine. En una ocasión, el polaco conoció a un restaurador de arte llamado Zbyszek, le quitó los pinceles y, al igual que hizo con la peluquera, no quiso devolvérselos. Aseguraba que tenía que pintar un cuadro porque vivía de ello, respondía cuando se referían a él como Zbyszek y afirmaba tener 29 años como el verdadero Zbyszek.

En otro momento, mientras un joven sacerdote daba la comunión en una sala del hospital, PA cogió la Biblia que el religioso había dejado sobre una mesa y se negó a entregársela. Mientras intentaban arrebatársela, gritaba que querían robarle el libro y que entonces no iba a tener nada desde donde leer sus plegarias.


PA sufría una enfermedad degenerativa que no era consecuencia del accidente | NCBI

Sus médicos no encontraron ningún caso de un paciente con semejantes síntomas, así que tuvieron que inventarse un nombre para el de PA, de ahí el ‘síndrome de la identidad prestada’. PA estuvo en observación entre 1999 y 2009 y recibió tratamiento farmacológico y rehabilitación neuropsicológica.

Los autores del estudio sostienen que los síntomas específicos (la pérdida de memoria a corto y largo plazo, el recuerdo de episodios...) cambiaban cada pocas semanas, por lo que no podían relacionarlo con ningún tipo de daño cerebral conocido.

Han encontrado también que PA sufre algo parecido a una demencia frontotemporal, una variante de la demencia causada por la degeneración celular. No obstante, aseguran que su situación no es consecuencia directa de la enfermedad ni del accidente, sino que debe entenderse como el resultado de toda su experiencia vital. En el 2011, cuando se publicó el estudio, PA aún no había recuperado su sentido de la identidad. Hoy, con 58 años, no sabemos qué habrá sido de este hombre cuyo caso es digno de llevar a la gran pantalla.

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