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LA COMIDA DE TU AMIGO PELUDO

El (creciente) coste ambiental de alimentar a millones de mascotas

Un reciente análisis ha demostrado que la industria de producción de comida seca para animales de compañía emite tantos gases de efecto invernadero como países como Mozambique o Filipinas.

La producción de piensos para mascotas tiene una importante huella ambiental

Wendy Wei / Pexels La producción de piensos para mascotas tiene una importante huella ambiental

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No hay más que dar una vuelta por el parque más cercano para encontrar a, al menos, otro paseante acompañado de su perro. Y pocas veces es solo uno. Si pensamos en los posibles canes y gatos por edificio, por barrio, por ciudad o por país, y no digamos a nivel global, el número de mascotas que hace compañía a la humanidad alcanza cifras desorbitadas.

Más de la mitad de la población mundial tiene mascota. Solo en España, hay unos 13 millones de estos animales registrados en la Red Española de Identificación de Animales de Compañía. En una encuesta llevada a cabo a finales de 2019, el 89% de los participantes tenía al menos un perro, y el 38% un gato. Les siguen en popularidad los pájaros, peces, roedores y reptiles.

Si alimentar a los millones de amos ya le está saliendo caro al planeta, dar de comer a sus amistades peludas tampoco se queda atrás. Un reciente estudio de científicos británicos y alemanes, el primero en analizar el impacto ambiental de la producción de comida para mascotas, ha revelado que esta industria genera anualmente más gases de efecto invernadero que países como Mozambique o Filipinas.

En un escenario donde el número de perros, gatos y otros animales de compañía va en aumento debido al incremento en el nivel de renta de algunos países, también crecen las consecuencias para el medio ambiente de fabricar piensos y el resto de productos que les sirven de sustento.

Cada vez tenemos más perros. | Eminens / Pixabay

El impacto ambiental de sus ingredientes

Para estimar la huella ambiental del pienso seco para mascotas, los investigadores analizaron el impacto de cada uno de sus ingredientes. Aproximadamente, la mitad de ellos son vegetales, como aquellos procedentes de granos como el maíz, el arroz o el trigo o de la remolacha.

La otra mitad de sus componentes corresponde a distintos productos derivados de animales o de pescado, como pueden ser la carne de pollo deshidratada, grasas o harinas de subproductos de la carne.

Concretamente, los expertos analizaron el impacto ambiental de la producción de los ingredientes de 280 tipos de comidas secas para mascotas comercializadas tanto en Europa como en Estados Unidos que, globalmente, suponen dos tercios de las ventas globales de este tipo de productos.

Según los resultados de su estudio, se utilizan alrededor de 49 millones de hectáreas (prácticamente la superficie terrestre de España, de 50 Mha) de suelo agrícola anuales para producir este tipo de alimento solo para gatos y perros, que acaparan el 95% de las ventas de comidas secas.

Los piensos tienen ingredientes de origen animal y vegetal | Creppessuzette / Pixabay

Su papel en el cambio climático

El trabajo revela también que la producción de alimento seco para mascotas genera entre 56 y 151 millones de toneladas de CO2 equivalentes y que requiere el uso de entre cinco y 11 billones de litros de agua.

Las cifras equivalen, de nuevo, al impacto ambiental de un área agrícola con una superficie similar a la de España. Si fuera un país, los gases de efecto invernadero que genera lo situarían en el sexagésimo puesto del ranking de emisores mundiales, con números similares a los de estados como Mozambique o Filipinas. Todo ello sin considerar los otros tipos de comida para mascotas.

Ante este escenario, y en vista de un aumento todavía mayor en el número de animales de compañía y, por tanto, en la demanda de sustento, los investigadores advierten de la necesidad de incluir esta industria en las discusiones sobre sostenibilidad del sistema alimentario y cambio climático.

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