En el año 2003 un equipo de astrofísicos observó por primera vez a Sedna, el cuerpo más lejano jamás visto en el Sistema Solar. Desde el principio la peculiar órbita de este pequeño objeto intrigó a los científicos, ya que jamás se acerca a la órbita de los demás planetas. Ahora, los investigadores creen que su extraña órbita se debe a que pertenecía a otra estrella... y acusan a el Sol de haberlo robado.

Sedna, de apenas 1.000 kilómetros de diámetro (una sexta parte del tamaño de la Tierra) es uno de los muchos objetos menores de nuestro Sistema Solar. Es lo que se conoce como objeto transneptuniano, pues su órbita se encuentra más alejada que la de Neptuno.

De hecho, el afelio de Sedna, que es el punto más alejado de la órbita de un planeta alrededor del Sol, es 30 veces mayor que el de Neptuno. Un año en Sedna, o lo que es lo mismo, el tiempo que tarda este objeto en dar una vuelta al Sol, corresponde a 11.400 años terrestres.

La primera pista sobre el posible pasado de este pequeño cuerpo apareció en 2012, cuando se observó un segundo objeto con una órbita similar a la de Sedna, alargada y muy lejana. Este nuevo objeto, llamado 2012 VP113, es aún más pequeño que su compañero y tiene apenas 450 kilómetros de ancho. Entonces, un equipo de astrónomos del Observatorio Leiden en Países Bajos decidió investigar si el robo interestelar podría producir las órbitas de ambos objetos.

Órbitas

 

Para ello, los investigadores reconstruyeron la escena del crimen mediante simulaciones, e incluso determinaron las características que debía tener la víctima, una estrella a la que llamaron Q. En el estudio realizado por estos investigadores y publicado en la revista 'Monthly Notices of the Royal Astronomical Society', se plantea que la estrella Q era originalmente un 80% más masiva que el Sol y que llegó a estar a 'solo' 34.000 millones de kilómetros de nosotros, unas 200 veces la distancia que nos separa del Sol.

Según los autores de este estudio, la proximidad de Q a nuestro sistema solar implica que ésta surgió en el mismo grupo estelar que el Sol. Pero entonces, ¿por qué no la vemos? Los científicos aseguran que probablemente esta estrella aún existe, aunque seguramente ya haya consumido todo el combustible interno que la mantenía visible y ahora sea una enana blanca, con lo que va a ser difícil de observar.

Sin embargo, tras la publicación de esta acusación, no han tardado en surgir científicos que han salido en defensa de nuestro astro. Varios astrofísicos han asegurado que lo más probable es que Sedna haya nacido en el Sistema Solar y su órbita haya sido deformada precisamente por otras estrellas cercanas, como la estrella Q.

Según estos investigadores, si el Sol robó hubiera robado este objeto, deberíamos ver varios otros con órbitas similares al mismo lado del Sol. Así, mientras no se encuentren dichos cuerpos, el Sol debería ser declarado inocente de robo. La acusación plantea que esos objetos ya existen y que serán observados en breve. El juicio queda, por tanto, pendiente de que se presenten más pruebas.