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CAPTAN POR PRIMERA VEZ ESTAS EVIDENCIAS EN MESSIER 87

La galaxia caníbal que tardó mil millones de años en devorar otra galaxia

Los científicos de la ESA desvelan cómo la galaxia Messier 87 ha devorado a otra de menor tamaño durante mil millones de años.

Galaxia Messier 87

ESA Descubren cómo la galaxia Messier devora otra

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David González Torres | Coveritmedia @dgonzaleztorres | Madrid
| 28.06.2015 00:01

Los astrónomos mantienen la tesis de que una galaxia nace y crece alimentándose de otras galaxias de menor tamaño. Lograr confirmar empíricamente esta teoría es tan complicado como seguir el rastro al agua de un vaso que se derrama en un lago.

Sin embargo, este suceso de canibalismo cósmico –una galaxia que devora a otra- ha sido captado por primera vez por un equipo de científicos, según comunicó la Agencia Espacial Europea (ESA). Se trata de cómo la galaxia gigante Messier 87 se fusionó con otra más pequeña durante los últimos mil millones de años.

“Un equipo de astrónomos ha sido capaz de realizar un seguimiento de los movimientos de 300 nebulosas planetarias de gran brillo, lo que permitió encontrar evidencias claras de este evento, además del exceso de luz de los restos de la totalmente malograda víctima”, explica la ESA en dicho comunicado.

El equipo de investigación, liderado por Alessia Longobardi, empleó una técnica de observación que desvela un gran halo exterior en Messier 87, que es ahora el doble de brillante, una luz inexistente de no ser por la colisión entre ambas galaxias –el comensal y su comida-.

La gigante Messier 87 se encuentra en el centro del cúmulo de galaxias de Virgo. Es una enorme acumulación de estrellas con una masa total de más de un millón de millones de veces la del Sol, situada a unos 50 millones de años luz de nosotros.

Los científicos lograron determinar que Messier 87 engulló a otra galaxia gracias a la observación de las nebulosas que la circundan, dado que emiten una característica luz color verde aguamarina.

Si volvemos a la comparación del vaso de agua vertido en un lago, los investigadores aluden que es casi imposible seguirle el rastro, salvo que dicho líquido contenga partículas de lodo y nos sirvan de prueba para concluir que ahí se ha derramado un vaso de agua sucia.

Esos restos de lodo serían –metafóricamente hablando- el brillo de las nebulosas - estrellas en extinción-, que los astrónomos han logrado ubicar en torno a Messier 87 con sus telescopios.

"Estamos siendo testigos de evento único donde una galaxia de tamaño medio colapsó con Messier 87, y como consecuencia de las enormes mareas gravitacionales, sus estrellas se encuentran ahora esparcidas a lo largo de una región que es 100 veces más grande que la galaxia original", exclaman los astrónomos descubridores del hallazgo.

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