En 1976, la NASA envió dos naves a Marte como parte de la misión Viking. El programa supuso un hito para la investigación espacial estadounidense: la sonda Viking 1 se convirtió en la primera en aterrizar de forma segura sobre la superficie del planeta rojo y enviar imágenes del mismo.

Entre los afortunados que trabajaron en aquella cruzada cósmica figura el excientífico de la agencia norteamericana Gilbert Levin. Era el máximo responsable del experimento Labeled Release, cuyo objetivo era encontrar indicios de vida marciana.

Para llevar a cabo el estudio, una de las sondas tomó muestras del suelo del planeta rojo y añadió al material una solución de nutrientes con base nitrogenada, marcada con un compuesto de carbono radiactivo.

La teoría de su funcionamiento era sencilla: si existían microorganismos en el suelo capaces de metabolizar esas moléculas, estos producirían gas de dióxido de carbono radioactivo.

¿Vida sí o vida no?

Recientemente, Levin ha asegurado en medios estadounidenses que obtuvieron resultados positivos en aquel estudio espacial de mediados de los años 70. Afirma que el experimento Labeled Release dio un total de cuatro positivos y que se hallaron indicios de respiración microbiana.

Pero entonces, ¿por qué semejante hito no figura en los libros de texto y por qué seguimos buscando muestras de vida en el planeta rojo? Según Levin, a pesar de los positivos, el análisis molecular de las muestras no detectó materia orgánica, la base de la vida.

La sonda Viking 1 tenía un brazo robótico para tomar muestras | NASA/Roel van der Hoorn

La NASA concluyó que habían encontrado una sustancia que se asemejaba a la materia viva, pero que no lo era. Los experimentos posteriores "no aportaron evidencias claras de la presencia de microorganismos vivos en el suelo cercano a los puntos de aterrizaje", indica en la web del programa Viking.

"Inexplicablemente, en los 43 años transcurridos desde Viking, ninguno de los posteriores módulos de amartizaje de la NASA ha llevado un instrumento para detectar vida que investigue aquellos excitantes resultados", ha criticado el extrabajador de la institución estadounidense.

Desde entonces, "la agencia ha lanzado una serie de misiones a Marte para determinar si existe un hábitat que pueda albergar vida y traer muestras a la Tierra para analizarlas", continúa Levin. Sin embargo, para el excientífico, lo más acertado sería dar continuidad a los experimentos de Viking e indagar en sus resultados.

Pruebas que respaldan su visión

Levin señala algunos hallazgos de posteriores misiones al planeta rojo que refrendarían los indicios detectados en los 70. Según el estadounidense, no hay pruebas que descarten la posibilidad de que exista vida en Marte. Más bien lo contrario.

Entre otras cosas, se han encontrado evidencias de la presencia de agua en la superficie marciana, de moléculas como metano y compuestos orgánicos complejos, de extrañas formas en las dunas y rocas que podrían corresponder a organismos vivos y de un sospechoso desequilibrio en el dióxido de carbono en las atmósfera del planeta rojo.

Pruebas efectuadas este verano al 'rover' de la misión Mars 2020 | NASA/JPL-Caltech

Aunque uno de los objetivos de la próxima misión Mars 2020 de la NASA es enviar muestras de suelo marciano a la Tierra para su análisis, el excientífico de la agencia critica que el programa no incluya instrumentos para detectar indicios de vida.

Junto con una de sus antiguas colegas científicas de la misión Viking, la investigadora Patricia Ann Straat (autora del libro 'To Mars with love'), ha propuesto que el experimento Labeled Release viaje de nuevo a Marte. Con algunas modificaciones para ganar en precisión y fiabilidad, podría confirmar definitivamente la existencia de vida en el planeta rojo.

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