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FALTA DE TIEMPO, DE TECNOLOGÍA Y OTRAS IDEAS

Diez razones por las que quizá aún no hemos encontrado extraterrestres

Una de las cosas que más ha obsesionado a la humanidad en las últimas décadas es la búsqueda de vida, inteligente o no, fuera de nuestro planeta. Pero ¿por qué no la hemos encontrado?

Región del universo en la que se están creando estrellas

ESA/NASA Región del universo en la que se están creando estrellas

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Una de las grandes preguntas de la humanidad es "¿hay vida ahí fuera?", entendiendo ese "ahí fuera" como una forma coloquial de decir "en esa gigantesca infinidad que hay más allá de nuestro insignificante planeta". La lógica hace pensar que algo debe haber: ya sería mala suerte que sólo un planeta albergara vida, con lo grande que es el barrio.

Pero más allá de la lógica, ¿por qué entonces no hemos encontrado a nadie si llevamos ya tiempo buscando? Estas son algunas de las posibles respuestas

Porque estén lejos

Lo de "lejos" es un concepto interesante, porque el espacio es tan enorme que no se mide en distancia, sino en tiempo: el tiempo que nos costaría llegar a casi cualquier lugar, y es muchísimo. Por hacernos una idea, las naves Voyager, los objetos que más lejos han llegado jamás creados por el hombre, llevan décadas viajando y apenas han conseguido salir de nuestro sistema solar.

Vale, no son las más rápidas ni avanzadas del mundo, pero son las que más lejos han llegado. Y si tomamos el tamaño del universo comparado con lo que hemos sido capaces de recorrer, ni siquiera hemos salido de nuestra casa... y vivimos en Manhattan. Así que igual sí existe vida ahí fuera, pero está fuera de nuestro alcance por el momento. Un ejemplo: hemos descubierto hace poco un planeta similar a la Tierra y está a medio siglo de distancia viajando a la velocidad de la luz. Y ese solo es uno de tantos...

Porque existieron, pero ya no

Hay que tener cierta perspectiva de las cosas, y nosotros, los humanos, existimos como tal desde hace relativamente poco. En concreto, unos 12.000 años, mientras que el Sol gracias al cual vivimos lleva iluminando unos 4.500 millones de años y le quedan otros tantos para seguir más o menos igual.

Dicho de otra forma: la vida en nuestro planeta (más allá de nosotros, la que nos precedió) es muchísimo más joven que nuestro Sol, y posiblemente desaparecerá mucho antes que él. Así que, aplicando esto a todos los 'soles' que existen, ¿qué hace pensar que no haya podido existir alguna forma de vida en algún momento anterior y que ya no exista por diversas circunstancias? Como las distancias, en el ámbito espacial, el tiempo es una variable insignificante a nuestra escala.

Porque existirán, pero aún no

Aplicando la misma lógica, parece complicado que los humanos sigamos existiendo de aquí 5.000 millones de años cuando con apenas unos milenios de tiempo (en realidad, un par de siglos) ya hemos puesto en serio riesgo nuestro hábitat. Así que, ¿por qué no pensar que ahora mismo hay procesos químicos en marcha en algún rincón del espacio que en un futuro lejano puedan generar formas de vida como sucedió aquí?

Nosotros, eso sí, seguramente no estaremos para verlo

Porque las condiciones varían demasiado pronto

La vida es algo absolutamente frágil (y a la vez sorprendentemente resistente). De hecho, tal y como la conocemos, necesita unas condiciones muy concretas para ser posible, como un rango de distancia de una estrella que no sea demasiado cercana, por el calor, ni demasiado lejana, por el frío, (lo que se conoce como zona habitable), que sea un planeta rocoso, que tenga atmósfera, una masa y una presión determinadas y, al menos, agua, que permita que pueda haber oxígeno.

Pese a tan exigentes condiciones se calcula que hay unos 100 millones de planetas conocidos que podrían albergar vida, porque además hemos descubierto que esa zona habitable podría ser un poco más laxa de lo que pensábamos. Eso sí, tantas condiciones a la vez pueden alterarse rápidamente por mil cosas: electromagnetismo, impacto de un asteroide, un agujero negro, una supernova, una nebulosa estelar...

Así que un sitio que podría ser idóneo para acoger vida puede convertirse en un infierno en poco tiempo (entendiendo "poco tiempo" en una escala espacial, claro)

Porque existen, pero no como pensamos

Todas las estimaciones que hacemos son según lo que conocemos, a saber formas de vida que necesitan oxígeno y agua, que soportan un umbral determinado de temperaturas y no son demasiado tolerantes a la radiación o la presión. De hecho, pensamos en componentes químicos como el oxígeno, el carbono y demás.

Pero, ¿y si pudiera haber formas de vida de una forma radicalmente distinta a la nuestra? ¿Sería posible que hubiera formas de vida basadas en compuestos que en una cota más elevada en nuestro ecosistema fueran letales? Hasta donde sabemos no, pero claro (y sin ánimo de sonar magufo) hasta donde sabemos de momento

Porque las civilizaciones somos autodestructivas

Volviendo a la idea de basarnos en lo que conocemos, las civilizaciones tienden a colapsar porque, de alguna forma, nos encanta matarnos. Nos centramos, por tanto, en formas de vida inteligentes y sociales: ¿somos sostenibles a lo largo del tiempo? No tenemos mucha experiencia más allá de nosotros mismos, y la verdad es que aquí seguimos, multiplicándonos y consumiendo recursos, pero... ¿por cuánto tiempo? Igual que hemos vivido (no los humanos, todas las formas de vida del planeta) grandes extinciones y (ahora sí, solo los humanos) colapsos de civilizaciones de la noche a la mañana... ¿por qué no algo así en versión alienígena?

Es decir, que hayan existido formas de vida de cuyo rastro no tenemos noticia... pero que, como forma inteligente y social de vida, haya acabado por aniquilarse. No muy inteligente, pero es lo que conocemos.

Por el calentamiento global

Una curiosa tesis que apuntan algunos expertos es que, más allá de que los humanos nos estemos volviendo unos fieras en eso de sobrecalentar nuestra biosfera gracias a nuestra actividad, son las propias estrellas las que, en ese esquema de inmenso tiempo espacial, hacen la mayor parte.

Es decir, según envejecen brillan más y calientan más, de forma que provocan efectos demoledores en los equilibrios térmicos de los frágiles planetas habitables (deshielos, niveles del mar, sequías, ausencia de precipitaciones, cambio de vientos...). Y si, además de ese lentísimo proceso, los habitantes en cuestión ayudan destruyendo recursos y cargando la atmósfera de tóxicos, tanto peor.

Porque llevamos poco tiempo buscando

Llevamos unos cuantos milenios existiendo, pero . Aún no hemos conseguido enviar naves tripuladas más allá de la Luna, aunque sí mandamos naves fuera de nuestro sistema (casi por casualidad) y tenemos potentes ojos que rastrean el universo.

Visto en perspectiva es realmente poco, y sabiendo que el interés empieza a crecer y que la tecnología progresa cada vez más, quizá en no demasiadas décadas podamos plantear viajes ahora inimaginables.

Porque nuestra tecnología es insuficiente

Con el tiempo es de esperar que venga una mejor tecnología. Piénsalo, vale que hace décadas que fuimos a la luna y no hemos vuelto, pero ahora hemos mandado con éxito a un robot a Marte. De hecho, si hace tres décadas nos hablan de los móviles, internet y el GPS quizá hubiéramos mirado con cara de locos a nuestro interlocutor.

Para muestra, un botón: en poco tiempo hemos descubierto más de un millar de planetas, y cada poco tiempo encontramos nuevos con posibilidades de acoger vida. Imagina los que podremos encontrar con algo más de inversión, y las capacidades de viajar hasta ellos, quién sabe, algún día.

Porque no existen

Es una opción, claro. Ya sería casualidad que fuéramos los únicos, pero es una opción: quizá no encontramos a nadie ahí fuera porque no hay nada ni nadie a quien encontrar.

Si no progresa ninguna de las anteriores vías siempre cabe esperar a que, si no llevamos a encontrarlos, sean ellos los que nos encuentren. Si existen, claro.

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