No hay un principio ni un final en el universo. El infinito que se abre más allá de nuestro mundo sigue siendo un misterio. Pero cada vez son más los descubrimientos que busca y encuentra el ser humano. Y cada vez son mejores las técnicas para desarrollarlos.

Este es el caso del nuevo telescopio espacial TESS, el ‘cazador’ de exoplanetas que la NASA lanzó al espacio en 2018, con el objetivo de encontrar algunas respuestas a las tantas preguntas del espacio desmesurado donde nuestra Tierra gravita. Y lo ha conseguido, tras hallar lo que podría ser la explicación de cómo los planetas se forman y evolucionan, además de una de las grandes cuestiones de este siglo: ¿hay vida más allá de la Tierra?

Este lunes 29 de julio ha sido hallado el posible 'eslabón perdido' de la formación planetaria, pues TESS (Transiting Exoplanet Survey), tras un año buscando planetas cerca de estrellas brillantes y próximas a nuestro Sistema Solar, ha hallado tres planetas extraños a tan sólo 73 años luz de la Tierra: dos mini-Neptunos con aproximadamente el doble de tamaño que la Tierra y temperaturas medias entre 67º y 150º, y una súper-Tierra, rocosa y con una media de 250º de temperatura. Los tres giran alrededor de una enana estrella roja, nombrada TOI-270, uno de los anfitriones enanos más brillantes y cercanos observados hasta la fecha, como señalan los expertos.

Uno de los principales objetivos de la ciencia exoplanetaria es detectar planetas pequeños y de temperaturas templadas en tránsito que giren alrededor de estrellas brillantes y tranquilas. Y estos exoplanetas recién hallados podrían ser la clave para comprender la formación planetaria, pues tienen características completamente diferentes a las de ningún otro que se conozca hasta ahora y, al tener un tamaño intermedio, podría ayudar a los investigadores a que se determine si planetas pequeños y rocosos como la Tierra, han tenido la misma evolución que planetas más helados y masivos como Neptuno, o no.

Imagen de la Tierra vista desde la Luna | Pexels

La Universidad de California ha publicado en la revista Nature Astronomy, una investigación al respecto, realizada por instituciones científicas y académicas de varios países, tras analizar y verificar las observaciones de TESS con observatorios terrestres.

Lo más interesante es que estos planetas se encuentran en una zona habitable, es decir, aquella región de la órbita de una estrella que está a la distancia justa como para que pueda existir agua líquida en superficie. El planeta más lejano, uno de los mini-neptunos, parece situarse en la zona templada, donde existe la posibilidad de que haya agua líquida en su superficie.

"Hemos encontrado muy pocos planetas como éste en zonas habitables, y muchos menos alrededor de una estrella con esas características" ha señalado en un comunicado el científico Stephen Kane, primer autor del estudio y profesor de Astrofísica Planetaria de la Universidad de California, añadiendo que este suceso es "algo realmente raro”.

Se espera que el telescopio espacial James Webb entre en funcionamiento próximamente, con la capacidad de analizar la naturaleza de las atmósferas de estos exoplanetas y así comprender su historia y su composición. Además, los científicos buscarán huellas de más planetas que giren en torno a la estrella TOI-270, en zona habitable. En definitiva, este hallazgo parece ser clave para resolver grandes misterios sobre la Vía Láctea.

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