El 20 de julio de 1969, Neil Armstrong dio el paso más famoso de la historia, pero también el más cuestionado. En el 50 aniversario de la llegada del hombre a la luna y, durante este medio siglo, escépticos e incrédulos han tramado una teoría de la conspiración que ha calado con fuerza en el tejido social.

Asimismo, Apolo 11 no fue la única misión espacial tripulada que ha conseguido alunizar en la historia de la humanidad; a los astronautas Neil A. Armstrong, Edwin E. Aldrin Jr y Michael Collins les siguieron otras 5 expediciones estadounidenses. Apolo 17, en 1972, fue el último proyecto de la NASA en el que un ser humano pisó la superficie lunar.

Para los conspiracionistas estos 6 viajes, sin excepción, no constituyen más que una burda falacia. Corría el año 1969, el mundo se encontraba absorto en mitad de la Guerra Fría Y, sin desprestigiar la carrera armamentística, la competición espacial jugaba un papel decisivo en la balanza de los dos grandes bloques en los que estaba dividido el mundo.

En una atmósfera de tensión llevada a límites extremos, la antigua Unión Soviética parecía llevar la iniciativa en la carrera espacial: lanzaron el primer satélite artificial de la historia, Sputnik1; lograron enviar al primer cosmonauta, Yuri Gagarin y afianzaron su ventaja al conseguir que Alexéi Leónov realizara el primer paseo espacial.

Ante la posibilidad de perder la hegemonía mundial, los conspiracionistas consideran que el presidente Kenedy estaba dispuesto a cualquier cosa. Estas teorías afirman que las imágenes y los vídeos que publicó la NASA acerca de la misión del Apolo 11 constituían, en realidad, un montaje del gobierno de Estados Unidos grabado en un desierto de Nevada y, según la opinión mayoritaria, filmada por el mismísimo Stanley Kubrick.

La teoría de la conspiración está muy presente en la literatura, en la que destaca el libro 'NASA mooned America' escrito por Ralph Rene y publicado en 1992. También escritores españoles han utilizado estas teorías para los argumentos de sus novelas, como es el caso de Jerónimo Tristante y su libro '1969'.

Asimismo, si se ha arraigado con tanta profundidad en el imaginario colectivo es en parte gracias a largometrajes como 'Capricorn One', una película de ciencia ficción que se estrenó en 1978 y que muestra a la NASA intentando falsificar un aterrizaje en Marte.

Estas teorías se apoyan en supuestos fallos encontrados en el material audiovisual publicado por la NASA que, supuestamente, no tendrían explicación científica. Sin embargo, como se demuestra en el siguiente vídeo, la ciencia se ha pronunciado a favor de los defensores de los alunizajes.

Uno de los principales detalles que han suscitado los rumores de montaje son los movimientos ondeantes de la bandera que Armstrong clavó en la luna, pues en la superficie del satélite no hay viento.

En la imagen la bandera parece ondear, pero no hay atmófera | NASA

De la misma manera se critican las imágenes de las huellas de los astronautas sobre la superficie lunar, ya que, afirman, el terreno es demasiado seco para resultar una huella tan perfecta.

Se alega que las huellas son demasiado perfectas, pues la superficie lunar es seca | NASA

Por otro lado, las imágenes han sido muy criticadas porque el espacio carece de estrellas.

En las imágenes no aparecían fotos | NASA

En la misma línea argumental, se asegura que una ‘C’ perfecta dibujada sobre una supuesta roca lunar probaría que se trata de un estudio de grabación.

La 'C' resultó ser un trozo de fibra que se coló en el proceso de revelado y copia de los negativos | NASA

Por último, una de las imágenes más controvertidas constituye a la de John Watts durante la misión Apolo 16; al parecer la sombra del astronauta no comienza en los pies y, a primera vista parece añadida a posteriori.

En el momento de la instantánea el astronauta estaba saltando | NASA

Roger Launius, quien fue historiador jefe de la NASA en Washington D.C. desde 1990 hasta el 2002, publicó en 2010 un artículo, 'Denying the Apollo Moon Landings: Conspiracy and Questioning in Modern American History', donde afirmaba que las dudas acerca de la presencia son un diseño maquiavélico y bien organizado financiado por los enemigos geoestratégicos de la potencia estadounidense.

En el vídeo mostramos, mediante fotografías cedidas por la NASA, las principales pruebas científicas que ratifican la presencia del hombre en la luna hace 50 años.