Nunca puede decirse aquello de "nunca digas nunca jamás" y prueba de ello es lo ocurrido en las últimas horas con Microsoft, que ha tenido que saltarse su palabra de no ofrecer soporte para Windows 7 más allá del 14 de enero. Y es que, como os hemos venido informando en las últimas semanas, uno de los sistemas operativos más populares de los Redmond nos decía adiós para siempre.

El lío se produjo justo en las horas finales de ese soporte, cuando Microsoft quiso tener un detalle con los usuarios publicando un último update, para arreglar algunas cosillas que podían mejorarse toda vez que unas horas después se apagarían para siempre esas actualizaciones. El problema llegó cuando uno de los elementos más vistosos de Windows 7 se rompió y los usuarios comenzaron a quejarse pidiendo explicaciones a los de Redmond: ¿publicáis un parche que provoca errores justo cuando se acaba el soporte? ¿Acaso es que buscaban que los clientes que tuvieran ese OS pagaran por la actualización que lo arreglaba?

Los fondos de escritorio, descacharrados

El problema que causó esa actualización es bien sencillo, y es que los fondos de escritorio no se ven bien y aparece una pantalla en negro si la imagen que tenemos seleccionada se encuentra estirada, es decir, que el sistema operativo la ajusta al tamaño del monitor aunque sea más pequeña o más grande de la resolución elegida. Problema, por cierto, que no se repite cuando escogemos las opciones centrar o mostrar en mosaico. ¿No creéis que sea tan importante? Pues ya os avanzamos que no es plato de buen gusto que la despedida de Windows 7 llegue con un bug que nos impide tener un wallpaper a pantalla completa.

Windows 7 | europafm

Las sospechas de los usuarios de que el parche para corregirlo podría costarles dinero no fue causal. Tras conocerse este error, el primer mensaje de Microsoft fue muy claro, y solo llegaría para todas aquellas "organizaciones que compraron Windows 7 Extended Security Updates (ESU)". Por lo que se quedaban fuera todos los demás.

Como era de esperar, la multinacional ha corregido esa decisión inicial y para conformar a todos no ha tenido más remedio que saltarse ese final del soporte gratuito de Windows 7 a partir del 14 de enero, publicando un nuevo parche que soluciona lo destrozado por el update KB4534310. Podrán instalarlo todos los usuarios con Windows 7 y Windows Server 2008 R2 SP1 sin tener que pagar un céntimo más.

El precio por seguir contando con soporte para Windows 7 por parte de Microsoft oscila entre los 25 y los 50 dólares (22-44 euros) por ordenador que pertenezca a una misma empresa. Para que os hagáis una idea de los ingresos que pueden generar por este concepto, solo el gobierno alemán se ha visto obligado a desembolsar cerca de 880.000 euros en los últimos días solo para mantener el soporte activo de sus miles de ordenadores con esta versión del sistema operativo. Y no serán los únicos por lo que, aunque para los usuarios este OS ya forme parte del pasado, sigue estando muy, muy vivo.